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Resumen 2015

Ya ha pasado 2015. Y es hora de ponerse a resumir el año. Una de las razones por las que me he decidido a hacer esto anualmente, es para observar si la vida pasa rápido. Y vaya si lo hace. Parece que fue ayer que estaba resumiendo el 2014, mi primer resumen, que puedes leer aquí.

Al turrón:

– He ido a hacer snow dos veces.

– En una de esas dos veces un amigo se lesionó el hombro. Como teníamos reservado otro fin de semana en Andorra, subimos a hacer turismo (por aquello de no dejarse al colega tullido en el hotel mientras tú esquías, que está feo). Francamente, pensé que tendría más cosas bonitas para ver. El caso es que o no las hay o yo no supe encontrarlas porque volví un poco desencantado. Al final acabamos en caldea, en las nuevas instalaciones que se llaman Inuu, y ahí sí tengo que repetir. Con churri, a poder ser.

– He estado en un “weekend” salsero.

– He escrito 4 entradas que suman más de 4900 palabras. No es mucho pero no ha habido tiempo para más.

– Jugué un torneo de bolos. No tengo la clasificación pero yo creo que quedé segundo o tercero por la cola. Es verdad que jugábamos fuera de casa y que eso siempre jode un poco, pero el nivel de la gente en torneos totalmente amateur es muy alto. Joder, el nivel en casi cualquier cosa amateur es muy alto.
La bolera, por cierto, se llama Star Bowl, está en Vilanova i la Geltrú, y tengo que recomendarla. Está gestionada por gente joven que ha metido pasta en el negocio y se merecen que les vaya bien. Si podéis hacerles una visita os lo pasaréis bien y os tratarán de lujo.

– Me he gastado un auténtico pastizal este año. Sabía que iba a ser así y no me lo he pensado mucho, porque no estoy acostumbrado y de haberlo pensado no lo habría hecho. En objetos me he comprado unas cuantas cositas caras:

– Cama nueva
– Sofá nuevo
– TV nueva
– Silla de oficina nueva

– En el terreno inmaterial la pasta se ha ido en viajes. He viajado a Marruecos, Vietnam y Camboya, sumando en total 30 días fuera. El año ha ido rápido, ha sido intenso y no he tenido tiempo de digerir esto como debería, porque ahora que lo veo escrito, la verdad es que me impresiona.
Viajar a tres países en un año es muy poco para mucha gente. Pero en mi caso hasta hace nada no tenía ni pasaporte. Nunca había viajado fuera de Europa. Así que no puedo quejarme.
Me encantaría poder seguir este ritmo en el futuro, pero soy consciente de que va a ser muy complicado. En total, me habré gastado unos 3300 €. Este año porque me he vuelto loco pero los próximos no puedo gastar eso y seguir consumiendo ahorros, o se hace de forma sostenible o se afloja.
En fin, si sigo a este ritmo tendré que convertir este sitio en un blog de viajes para fardar:

– En el nuevo trabajo muy bien. He aprendido mucho, me han pagado dos cursos de formación y me he sentido libre. Libre para actuar, para pensar, para decidir, para reírme, para tantas cosas, que creo que aún no me he adaptado del todo a tanta cosa buena. Ah, y me han subido el sueldo hace nada. A ver si con un poco de suerte me sirve la subida para construir mi colchón viajero.

– He hecho cursos de salsa y bachata en dos escuelas diferentes. En 2016 seguiré buscando escuelas porque aún no he encontrado ningún estilo de profesores que me conquiste del todo. ¡Ah! y he empezado a aprender kizomba, que es algo que no había hecho antes. Ya pronto bailaré como el muchacho del vídeo:

– Subí una montaña. Una pequeñita, se llama La Mola:

La Mola, Sant llorenç del munt

No parece gran cosa y de hecho, todos los que vivimos por la zona la hemos subido varias veces sin problemas. Pero la gracia del asunto está en que la vez a la que ahora me refiero, la subí con mi madre. Con mi madre, sus 70 años, y su coño moreno, que también se empeñó en subir.
Menudo drama. Se cayó dos veces, y al llegar a la cima sus piernas dijeron que habían caminado bastante. Al bajar, cuando nos veían escoltarla para que no se cayera ni hubiera males mayores el resto de montañeros nos miraban con cara de desaprobación. Teníamos que llevarla totalmente frenada porque si no cogía velocidad y no había quién la parara. Al final acabamos llegando a bajo vivos y sin rompernos nada. Fue un auténtico “show”.

– Este año he hecho más turismo por Cataluña que de costumbre: Han caído Mura, Girona, la zona de “Castellar D n’Hug” y un trozo del “Camí de ronda“. Espero seguir con esta costumbre siempre porque hay mucha belleza a mi alrededor y es tontería perdérsela.

– He hecho muchas fotos y creo que no me han quedado mal del todo, así que mi afición a la fotografía nacida el año pasado, parece que se va consolidando. Aún y así, aunque me gusta, tengo que aprender mucho todavía porque noto que empiezo a hacer siempre lo mismo y no puede ser.

– He ido a una boda, con dos aspectos reseñables. ¡El primero es que jugué a bubble football!:

El segundo es que al novio se le hizo una despedida estándar, con putadas varias por las calles de Barcelona y striptease. Lo de las putadas sigo sin verlo si organizo otra despedida. (Ver despedida organizada por mí el año pasado).
Lo del striptease sí me gustó más. Nunca había estado en una despedida estándar y la verdad es que ver a unos 20 tíos emitiendo sonidos guturales, no es muy gracioso, pero reconozco que ver a tu amigo avergonzarse entre los pechos de una desconocida sí lo es. Si organizo alguna vez otra despedida mucha putada no habrá, pero striptease casi seguro.

– Tuve un cólico nefrítico. Ha sido el segundo de mi vida y espero que sea el último. Esta vez ha sido un poco más suave. Primero porque ya sabía de lo que iba el tema, y pude arrastrarme a urgencias como pude en cuánto me di cuenta de la tostada. Y segundo porque eché la piedra o la arena muy pronto.
La primera vez que sentí ese dolor tuve la sensación de haber reventado por dentro, y además tardé tres días en echar el producto.

– Me he hecho donante de médula ósea. Tengo un par de amigos que lo son, y una en concreto hizo campaña a favor de la causa. Me informé un poco sobre el asunto, y tras entender que no debería haber riesgo para el donante, lo hice. No sé si tendré que donar, las probabilidades de encontrar una persona con la que seas compatible son bajísimas, aproximadamente de 1 entre 40.000) pero me gustaría tener la oportunidad de hacer la donación efectiva.

Cada uno hace con su cuerpo lo que quiere pero ya que estoy voy a hacer un poco de campaña yo también.
Imagina que hubiera alguien en el mundo que sólo pudiera tener posibilidades de superar alguna enfermedad grave con tu sangre. Imagínalo. Que sólo tú fueras compatible. Imagina que esos enfermos sólo pudieran saber que existe una salvación para ellos, mediante un registro internacional de donantes.
Pues ahora piensa que donar médula ósea es como donar sangre, que no vas a quedarte tetrapléjico y que tus tejidos se regenerarán. Toma conciencia de que hay una pequeñísima parte de tu cuerpo que no necesitas, y que puede ser vital para que otro ser humano siga viendo amaneceres.
Mucha gente confunde la donación de médula ósea con la donación de médula espinal. Yo mismo estaba confundido, por eso no me había hecho donante aún y considero que en la medida que podamos, debemos derribar entre todos ese mito.

España tiene muchos fallos, muchas cosas que mejorar que hace que muchos nos desesperemos, pero no todo es malo. Es, por ejemplo, el primer país del mundo en donación de órganos. Sin embargo, en el caso de la médula ósea es, según datos de 2013, el 7º por detrás de países como Francia, Portugal, o Alemania, que es la que lidera el ranking.

Ya sé que no vivimos en el país más ilusionante en estos momentos pero… ¿en serio me estás diciendo que vas a dejar que nos ganen los alemanes? ;)

Feliz 2016 a todos :)

P.D: Dejo un par de enlaces para informarse sobre la donación de médula ósea (son de la fundación Josep Carreras, que es la entidad encargada de gestionar el registro de donantes en España):
– La donación de médula ósea
– Preguntas frecuentes

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La urna mágica que vale doble

Son las 11 de la mañana y Mari-Trini ya se encuentra en su colegio electoral. Más perdida que nerviosa, busca entre los montones de papeletas su mejor opción. No es que sea una entendida, de hecho a sus 35 años, es casi la primera vez que vota. Pero las cosas hace tiempo que no le van como ella querría, y ha decidido cambiar el mundo con valentía y determinación.

Es por eso, que aun siendo las 11 de la mañana, Mari-Trini ya está en el colegio.
Cuando ha elegido su voto mete su papeleta en el sobre, que lame y cierra con fruición, revisa por última vez que lleva el D.N.I encima y se dirige a su mesa.

– Imagino que será usted el presidente, yo soy Mari-Trini Sotérica – dice mientras sonríe y le entrega su D.N.I delicadamente sostenido entre dos dedos.

Para no interesarle la política, se desenvuelve muy bien. Parece ser que para algo le ha servido buscar cómo se vota, con su iPhone 6 recién comprado el día anterior.

Quien le atiende, no es el presidente pero eso da igual. Encuentra a Mari-Trini en el censo, se levanta y mientras estrecha su mano le dice:

- Un placer Mari-Trini. Soy José García, ¿en qué urna quiere usted votar?

Ella, sorprendida, advierte en ese momento que así es, hay dos urnas en una sola mesa. Ambas tienen el mismo tamaño, pero hay algunas diferencias: la de su izquierda es de metacrilato transparente, mientras que a su derecha, una opaca e inquietante urna azul, marrón y verde, acaba por ocupar el espacio disponible.

– ¿Puedo elegir? – Pregunta

– Así es – le explica José García – esta es la urna de siempre, la tradicional. Puede votar aquí como se ha hecho toda la vida. La otra, es una propuesta nueva del gobierno, una urna mágica, y hace que su voto valga doble.

– ¿Cooooooooooooomoooooooooooooooo? ¿Se está quedando usted conmigo?

Mari-Trini está confusa. Ha entendido lo que le han dicho pero algo en su interior le dice que aquello no puede ser. No pretende ser desagradable, así que en ese momento, decide hacer uso de todo lo que ha aprendido viendo películas de espías.

Empieza por inspeccionar brevemente su entorno más cercano, y se fija en las caras de los componentes de su mesa. Todos la miran con seriedad, no hay muecas, risas, ni codazos cómplices.

Una vez cubierta su zona visual más inmediata y manteniendo tronco, cuello, y cráneo inmóviles, utiliza su visión periférica para escanear el resto de la sala.
Apenas gasta un par de segundos en todo el proceso, pero es tal su empeño en disimular, que de forzar tanto los ojos a punto está de quedarse bizca para siempre.
Ve otras mesas, todas con sus dos urnas, ve gente buscando papeletas, saliendo de las cabinas, hablando con otra gente, votando. No hay cámaras de ningún tipo. Normalidad.

Lo ha hecho muy bien. Si no se dedicara a recetar flores de Bach, cualquiera diría que es Jason Bourne.

No hay nada extraño, pero aún sigue sin fiarse. José García la advierte recelosa, así que le explica el funcionamiento de la urna:

Sé que parece difícil de creer, pero, si mantiene su mente abierta, verá que el funcionamiento es muy simple: Como descubrió hace 80 años el físico alemán, Maikol Svantropski, una combinación cromoterápica adecuada produce alteraciones fundamentales en el estado de la materia. Hasta el punto de crear nueva materia incluso. En el caso que nos ocupa, la combinación exacta de los colores de la tierra, tanto de la urna como de los sobres que tengo aquí al lado […]

No los había visto, pero de pronto se da cuenta de que, junto a la urna, hay una montaña de sobres azules, marrones y verdes, alineados en una columna tan perfecta, que parece desafiar varias leyes físicas.

[…] hace que al entrar en contacto, los quarks que rodean en ese momento al sobre, detecten cuánticamente la coincidencia cromática de urna y sobre. Es en ese momento cuando se desatan las mismas energías del reiki, que se alinean con los chakras de la persona que vota. Una vez esto sucede, y siempre que la persona tenga buen corazón, se duplica el sobre y por tanto, el voto.

José García hace una pausa breve, para carraspear y recuperar fuerzas.

[…] Se me ha olvidado decirte, Mari-Trini, que todo este conocimiento fue adquirido por Svantropski mientras se hallaba en la provincia china de Yunnan, bebiendo de todas las fuentes de sabiduría orientales y milenarias que hay por la zona.

Ella lo mira fijamente, mientras las piezas van encajando en su cabeza y bucea en su pasado. No recuerda exactamente, aunque se esfuerza, cuánto tiempo hacía que las cosas empezaron a torcerse. Tal vez desde que la despidieron de aquel trabajo seguro y bien pagado, por llamar en horario laboral a Alexia, su tarotista de confianza.

– ¿En serio me despedís por esto? – Pero si llamaba con mi móvil…
– Con tu móvil llamabas más de una hora al día, Mari-Trini.
– ¡No es justo! ¡La semana pasada pedí un conjuro para que la empresa siguiese yendo bien! – Respondió, notando como algunas lágrimas templadas estaban a punto de surfear su cara.
– Este documento es el finiquito, y este la carta de despido. Indemnización no hay por haber cometido falta muy grave. Léelo con detenimiento y cualquier duda me la comentas – Dijo el responsable de RR.HH tras subirse las gafas y emitir un suspiro, que pareció de agotamiento.

A decir verdad, Mari-Trini era consciente de que no sólo había llamado para mejorar el porvenir de la compañía. También había pedido consejo sobre algunas cuestiones personales sin importancia. Como los días que charló con Alexia, para intentar recuperar a aquel novio que escapó corriendo de su casa, mientras gritaba alejándose con los brazos en alto:

¡Que tu abuela muerta no te habla a través del wi-fi! ¡Que te den por el culo loca del coño!

O esas otras llamadas que hizo, para ver cómo podía retomar el contacto con sus amigas del alma, algo distantes después de que ella se hubiera follado a todos sus novios.

No se sentía culpable por habérselos tirado pues al fin y al cabo, era lo que el universo quería para ella, y aún no controlaba mucho el subconsciente, por mucho que leyera el secreto un ratito cada noche.

De pronto Mari-Trini vuelve de sus recuerdos, y se da cuenta de que aún tiene una decisión pendiente. Ya no tiene dudas, si la vida no le sonríe ella hará que el mundo cambie, así que coge aire y saca de su bolso una botella de agua hexagonal, en la que había disuelto unas horas antes dos bolitas de relajante homeopático, por si se ponía demasiado nerviosa. Tras dos largos tragos le dice a José García:

Sé lo que quiero.

Coge el primero de los sobres de la columna, y se lo pone entre los labios, mientras se apura a sacar el voto que había introducido previamente en el sobre blanco. Partido Popular, puede leerse en el breve periodo que tarda en traspasar su voto de un sobre al otro.

No es que Mari-Trini sea muy conservadora, de hecho había dudado entre PP y PSOE, pero tras pensarlo detenidamente… había decidido quedarse en el centro. Al fin y al cabo cree en Dios, es empresaria, y no le parece bueno un cambio tan extremo en un momento tan delicado para el país.

Cuando tiene el trabajo hecho, le apartan el folio de la urna y empieza a introducir el sobre en la ranura. Siente como su corazón late cada vez más deprisa, en parte por saber que está mejorando su destino y el de todos, en parte porque de los nervios, le han sudado los dedos y por más que intenta soltar el sobre con elegancia, este se empeña en aferrarse a ella sin llegar a desprenderse del todo.

Tras luchar unos diez segundos, el sobre se despega de sus dedos aceitosos, y acaba cayendo. Un ruido extraño, como de batidora, llega desde el fondo de la urna. Es entonces cuando nota ese tipo de alivio, que se siente cuando las energías del Reiki conectan con tus chakras.

– ¿Ya está? – Pregunta sonriente a José García.

– Así es – Contesta él.

– JI JI JI JI JI JI, bueno, pues nada, a ver qué tal. ¡Encantada eh! ¡Así da gusto! JI JI JI JI JI JI JI JI JI JI.

Se da media vuelta y abandona el colegio electoral, veloz y radiante, deseosa de explicar lo que ha vivido a todo el mundo.

Fuera del colegio, un grupo de unas cinco personas charla animadamente, beben y ríen, cerca de un tubo corrugado de plástico, de unos 20 centímetros de diámetro, que asoma a través de una de las ventanas.

– ¡Ei atentos!  ¡que dice José que otra vez tenemos premio! – Grita uno de los miembros del grupo, interrumpiendo la algarabía general.

Tras dirigir sus miradas al centro del tubo, todos saltan y festejan brindando con sus copas, al ver los sueños de Mari-Trini convertidos en confeti tricolor, poco antes de que los pedacitos acaben de caer al contenedor azul, situado justo debajo del tubo, y que ya casi rebosa después de algunas horas de votaciones.

Aunque pudiera parecerlo, no son malas personas. Como Mari-Trini, tienen buen corazón, es sólo que están muy contentos.

Todos lo estaríamos de haber ideado un sistema tan perfecto que la hace feliz a ella, y al mismo tiempo, resuelve todos los problemas del país.

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La dignidad del pobre

La dignidad del pobreFoto original de Javier.

Al contrario que los niños de ahora, nunca tuve una relación muy cercana con mis abuelos. A unos los tenía a 1000 km de distancia. Íbamos a verlos cada verano unos quince días y todo sea dicho, verlos no era el principal aliciente para mí.  Me motivaba más visualizar las inolvidables aventuras que iba a vivir con primos y amigos, en un desfile continuo de gañanadas y brutedades que me hacían disfrutar como a un chino.

A los otros, íbamos a verlos una tarde cada dos semanas y de los dos, mejor dicho de mis cuatro abuelos, de quién tengo mejor recuerdo es de mi abuelo Manuel. Visitarlo era siempre parecido. Al llegar, tras saludarlo, apartaba la vista de la lupa con la que sus ojos cansados alcanzaban a leer el AS, que compraba a diario, nos daba dos besos y una vez consideraba que ya te habías situado en su casa, te miraba haciéndose el interesante y te decía:

“Esto es una señora que tenía un perro que se llamaba Mistetas y un día se le perdió el perro y le preguntó a un señor:
– Perdone, ¿Ha visto usted a Mistetas?”
– No, pero me gustaría verlas.

Y luego se partía el culo sonoramente. Muy sonoramente.

Después, si no te reías o al menos no lo hacías tan ruidosamente como él te miraba muy serio y te decía:

“¿Lo has entendido?” “O sea, representa que el perro se llama Mistetas, pero el hombre se pensaba que se refería…”

Y volvía a partirse el culo.

No importaba demasiado que ya te hubiera explicado ese chiste o cualquier otro treinta veces. La entrega que ponía en la tarea era tan grande, que al final te tenías que reír.

Además de explicar chistes, la rutina de jubilación de mi abuelo contemplaba caminar cerca de hora y media al día, leer el As como ya he dicho antes, sentarse en la puerta de su casa sobre su silla favorita, hablar con la gente y ver la tele. No escalaba montañas, pero tampoco está mal teniendo en cuenta que todo esto lo hacía con ochenta y pico años.

Yo sabía muy pocas cosas de la vida, pero desde luego tenía claro que de mayor quería ser como él.

También explicaba batallitas y francamente, no las recuerdo. Entre su gusto por repetir historias y su dicción castigada por los años, en muchas ocasiones no le prestaba atención. Ahora le preguntaría muchas cosas, sobre su vida, sobre la guerra civil, sobre tantas otras cosas que me interesan. Trataría de entender un poco de dónde vengo y a dónde voy. Sé que él, estaría encantado de tener un oyente atento a quién explicar su vida con detalle. Pero no lo hice, me limitaba a hablar con él del madridismo que por entonces compartíamos.

Pero hubo un día, sólo uno, que me explicó una historia que aún hoy recuerdo.

Me explicó él, mi abuelo, que muchos años antes se encontraba en el cortijo que labraba, cuando vino el dueño del lugar y le dijo:

- Manuel, he visto una cosa
– Dime, qué has visto
– El otro día me di cuenta de que los tomates que me habías dado para llevarme estaban peor que los que te llevaste tú

Le explicó entonces al terrateniente, mi abuelo, como hizo más tarde conmigo que así había sido, y así iba a seguir siendo:

“Claro, yo a ti siempre te daré cosas que estén muy bien, pero mientras sea yo el único que cuida esto, lo mejor de lo mejor es para los míos”.

Aquello me hizo pensar: ¿Quién tenía razón? Mi abuelo trabajaba allí, cierto, pero no eran suyos los frutos de aquella tierra. ¿O sí?.

Educado como estaba en la obediencia absoluta, para mí fue un “shock”. No le hice más preguntas.

Me gusta imaginarme la escena al estilo de “Los santos inocentes“, con el señorito mirándolo altivo, creyendo que es de su propiedad y sorprendido al ver como se rebela el que hasta entonces creía su perro fiel.
Lo imagino algo inquieto, también, sabedor del riesgo que supone putear al hombre de metro ochenta, espalda ancha y manos fuertes, que tanto sirve para llevarte la comida a casa, como para demostrarte que no tiene intención de pedir permiso para hablar, ni perdón por existir.

No tengo ni idea de cómo acabó aquello, si no se habló más del asunto o si se acabaron diciendo alguna que otra cosa fea. Sí sé, que aquellas manos castigadas por el sol, la lluvia y el viento, siguieron trabajando intensamente, tanto como hizo falta para que sus siete hijos tuvieran lo justo para crecer sanos y fuertes, entre ellos la mujer, que me trajo a la orilla desde la que se parte hacia los sueños.

Años más tarde, con mi abuelo ya muerto, y aunque sea mucho más joven que él, a veces soy yo el que explico historias. Como esa en la que una tarde cualquiera, estaba en una sala de reuniones, porque tenía que comentarle un asunto al dueño del que era mi lugar:

“Verás, me he dado cuenta de que hay algunas cosas del convenio que no se están cumpliendo…”

Esa historia que continúa con los chantajes y amenazas esperables, de los que creen que pagar nóminas significa tener esclavos.  Y con el juego sucio, que duró lo suficiente hasta que comprendió al fin, mi señorito, que soy algo difícil de domesticar.

Fue entonces cuando me despidieron. Por no rendirme, por negarme a ser propiedad de nadie. Por pelear y mantener lo que otros, defendieron antes por mí.

No conozco a la abuela de mis nietos, no me gusta caminar y tengo una pésima memoria para los chistes. No sé qué será de mi vida, si llegaré a los ochenta y pico, si seré feliz. Si recuperaré el madridismo que entonces compartimos.

Puede que siga sin saber grandes cosas, pero sí sé que en el futuro, podré mirar atrás y saber que en una de las mayores crisis de la historia, fui capaz de reunir algo de valor para defender lo que es justo, mientras otros muchos sólo tuvieron tiempo para revolcarse en su propio miedo.

Me gusta reírme.
Mido metro ochenta.
Yo tampoco soy Paco “el bajo”.

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El futuro de occidente

No sé qué le pasa a Europa. Imagino que acabó asqueada de sangre después de la segunda guerra mundial, o que se ha alelado de tanto pensar qué Ipad comprar. Puede que tanto capitalismo nos haya borrado el modelo de sociedad que deberíamos querer. El modelo en el que se supone que todos querríamos vivir.

Las muertes de ayer no son sólo 12. Hay que sumarlas a las 3000 del 11S, a las 192 del 11M, a las 56 del 7J. Hay que sumarlas a las que ha causado y causa ISIS, y otros grupos similares.

No digo que todas esas muertes estén causadas por los mismos terroristas. No lo sé, es posible que sean grupos que, independientemente de su tamaño, no tengan relación entre ellos. Pero eso no importa. Lo que sí es común es la idea. Una idea de sociedad tan asquerosa que por obvia no hace falta reproducirla aquí.

Esta es la respuesta que habría que dar:

1) Todas las grandes cabeceras europeas deberían incluir, en portada, y un mismo día de común acuerdo, la famosa viñeta:

El titular debería ser “Je suis Charlie”.
El subtítulo, debería ser la fecha en la que se va a celebrar la manifestación dónde se nos convoca, a todos, a defender con orgullo y dignidad nuestros derechos y libertades.

2) Todos los jefes de estado europeos deben convocar una rueda de prensa, el mismo día en que se publiquen las portadas, donde digan que eran conocedores de las mismas, y que las apoyan y defienden sin fisuras. Donde nos convoquen, también, a manifestarnos como una cuestión de estado.

3) Independientemente del éxito de convocatoria que tengan las manifestaciones, hay que garantizar la seguridad de las personas que acudan. Por lo que todos los estados convocantes deben sacar, ese día a sus calles, todo su potencial militar y a todas las fuerzas de seguridad del estado. Sí, tanques y aviones de combate, incluídos.

4) Al día siguiente, los medios de todo el mundo pueden sacar en portada lo que quieran. Podrían mostrar, por ejemplo, el potencial militar europeo, sumado a miles de voces pacíficas y libres, gritando bien alto que nos reímos de lo que nos da la gana.

5) Naturalmente, prendas como el burka o el nicab deben ser prohibidas también en toda la zona euro. No podemos tener documentos nacionales de identidad en los que se necesita una foto, y permitir que algunos salgan con máscara. Toda mujer que quiera o acepte ser humillada portando una prenda de estas, está en su derecho, pero no con nuestras leyes y por tanto, no en nuestros países. Si no quiere irse por su propio pie se la deporta y listo, y si sus maridos se ponen tristes porque se quedan sin ellas, ya pueden ir cogiendo el mismo camino.

6) Dinero público para religiones no hay. Para ninguna religión. Espacios públicos que cederles gratuitamente, tampoco hay.

7) Hay que dejar claro que sabemos que la mayoría son musulmanes normales, que no tenemos nada contra ellos siempre y cuando se adapten mínimamente a las normas del país de acogida. Que no es una cuestión racista. Se trata de hacer entender, a aquellos radicales incapaces de vivir en sociedad, que estamos dispuestos a enviarlos a conocer a sus 72 vírgenes por la vía directa. Aquí o en sus países de origen. Haya o no petróleo.

Me da igual quién promueva esto, si es Hollande, Rajoy, Merkel o José Mujica. Pero alguien tiene que hacerlo. Naturalmente cualquier nación que quiera sumarse, sea o no europea, sea o no occidental, es bienvenida.

Sí, lo sé, esto no evita atentados. Matar es fácil, y barato. Pero sí es una declaración de intenciones. Es la defensa de nuestras ideas, de nuestra moral, de nuestros principios de vida.

Las ideas buenas se defienden. Las malas… se combaten.

Tal vez podamos recordárselo. Tal vez, esto sea mejor que enviar una nota de condolencia al país vecino, mientras ponemos cara triste y esperamos el siguiente atentado.

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Resumen 2014

2014 ha sido el primer año en el que me he puesto objetivos. Algunos los he podido cumplir, otros no, pero he pensado que más que hacer balance de los objetivos sí podía ser buena idea hacer un resumen general de cómo ha ido todo. Así puede uno hacerse a la idea de cómo está yendo la vida.
Es probable que este año ya no me guste la idea y no lo haga, pero de momento, vamos a por ello:

– Empecé el año comiéndome las uvas en una piscina climatizada con buena compañía. Fue la primera vez que no empezaba el año con mi familia y … no fue una experiencia desagradable del todo ;)

– He ido dos fines de semana a hacer snowboard. La primera vez que me subí a una tabla fue en 2013. Lo pasé tan mal que le juré al señor que, si evitaba que pisara de nuevo el infierno blanco, daría toda mi fortuna a los niños de África. Pobres niños de África.

– He tenido tres problemas de aguas en casa:
El primero llegó de noche. Estaba yo tan tranquilo sentado en mi súper sofá cuando de pronto veo como empieza a caer agua a saco por el techo de la cocina. Y del techo de la cocina, a los muebles, y al mármol, al suelo, y a todas partes. Subí corriendo a avisar al vecino, bajó, miramos el problema, achiqué agua, llamé al seguro, vinieron técnicos, peritos, más técnicos, más peritos… hasta que quedó el asunto arreglado.
Mi hogar es muy humilde, feo, y no me ilusiona demasiado, pero estoy hecho a él. Sin embargo, tras descubrir que uno de los baños de mi vecino está encima de mi cocina, y que estas viviendas las ha construido un equipo de mancos retrasados, ya no me sentía demasiado en casa al cruzar la puerta.

Aún y así, un més más tarde, ya estaba bastante reconciliado con mi hogar y volvía a sentirme a gusto en casa. Fue entonces cuando a las 16 horas de un día laborable me llama el administrador de la finca y se produce la siguiente conversación:

- Administrador: ¿Pepito?
Yo: Yo mismo, dígame.
– Administrador: Soy nombreAdmin, el administrador de la finca de la comunidad.
Yo: Ajá, dime.
– Administrador: Verás, tendrías que venir, se ha inundando tu casa.
– Yo: ¿Cooooooooooooomooooooooooooooo? What do you say my friend?
– Administrador: Eso, que se ha inundado tu casa…
– Yo: Pero… ¿en serio? ¿Mucho?
– Administrador: Bastante, se ha escapado mucha agua, ha caído al párking… En cuanto nos han avisado hemos ido.
– Yo: ¿Y como sabes que es mi casa? (queriendo creer aún que no me había pasado a mí).
– Administrador: Pues porque hemos entrado al portal para cerrar la llave del agua de tu casa.
– Yo: Joooooooooooooderrrr
– Administrador: Vente y mira daños y eso, a ver como está, no te preocupes que ya lo hemos parado.
– Yo: OK

Y fui a casa, y evalué el panorama. Se había reventado el latiguillo del agua caliente del lavabo. El lavabo estaba lleno de agua caliente, el baño estaba lleno de agua caliente. Y el pasillo, y el salón… toda la casa. Un dedo de agua quedaba a pesar de todo lo que se había escapado a la calle, al portal, al parking…

Mueble baño inundado

Puertas después de inundación

Suspiré un poco, maldije otro poco… y cogí el mocho, de nuevo. Achiqué agua. Cuando a fuerza de mojar y secar la fregona tenía mi casa sin agua bajé al parking. Y seguí achicando. Cerca de las dos de la madrugada pude acabar e irme a dormir. Suspiré un poco más.

La tercera vez, de nuevo un mes más tarde, no fue un problema sólo de aguas. Fue algo más sólido. Estaba en la cocina cuando vi como en el suelo había gotas de agua marronosa. Supuse que se trataba de algún resto de suciedad que había sido arrastrado por el agua en los otros siniestros. Pero unos días después de limpiarlo… volvieron a aparecer más gotas.
Mosqueado, saqué el foco de la cocina, metí la mano e hice unas fotos por arriba al techo de PVC. Lo que vi preferiría no haberlo visto. Había otro problema que se llevaba produciendo desde hacía tiempo. Pequeñas filtraciones de sustancias que, como decía, no eran del todo líquidas. También provenientes del baño del vecino. Esta vez suspiré ya un poco más fuerte. No podía ser, otra vez peritos, técnicos, y más peritos, y más técnicos… Os ahorro las fotos.

Menos mal que los seguros se han portado. En los dos primeros siniestros elegí indemnización. Hubo cosas que arreglé yo y otras que contraté a empresas. Al final la cosa salió bien y pude ahorrar dinero, además de aprender un cojón de fontanería. Ahora te cambio llaves de paso, grifos y cosas del estilo con una facilidad que ya quisiera McGyver:


McGyver, el precursor de Bricomanía

Pero me llevó mucho tiempo. Porque no sabes y vas a la tienda y compras algo, y llegas a casa y ves que no te sirve, y vuelves a ir a la tienda… Un horror. En el tercer siniestro estaba tan débil que dejé que me lo arreglaran los reparadores del seguro. Y aún y así ya tienes que dedicar tiempo. Para cada siniestro al final tienes que atender fácilmente tres visitas de técnicos y un par de peritos. Que por supuesto te vienen a ver en días diferentes, con la logística que eso conlleva.

- Descubrí a Rubén Chase, y me gustó tanto su obra que me piqué, y traté de hacer un fotomontaje con resultados profesionales. Como además soy la ostia de macho lo hice con el GIMP. Me llevó unas 10 horas pero lo conseguí, hasta el punto que hubo gente que creyó que una ilusión óptica imposible en el mundo real, se había producido. Un poco más tarde me compré una cámara. La elegida ha sido una Nikon D3200:

Nikon D3200

Yo nunca había tenido una cámara en condiciones y esta, a pesar de ser de las sencillas, me tiene totalmente enamorado. Hace unas fotos muy dignas, os pongo algunas (las he reducido en tamaño y calidad para que no tarden en cargar. Si queréis ver maś ejemplos con más calidad, mirad en Flickr):

Foto 1 hecha con una nikon D3200

Foto 2 hecha con una nikon D3200

Foto 3 hecha con una nikon D3200

Así que ahora intento aprender fotografía, no he tenido mucho tiempo, pero en ello estamos.

– Me apunté al que ha sido mi primer torneo de bolos. Y no estuvo nada mal, lo pasé muy bien y estuve cerca de pasar a octavos, a pesar de jugar fuera de casa. En 2015 si no pasa nada repetiremos.

- He tenido dos bodas. La primera de un buen amigo. Le organicé la despedida de soltero y bueno, hay organizadores mejores. Tuve la brillante idea de ir a hacer Kayak en la Costa Brava, a finales de mayo.

El mar estaba picado, había olas que zarandeaban nuestras embarcaciones de plástico cutre. El agua fría se colaba en nuestras naves envolviéndonos los testículos, que empequeñecían hasta alcanzar tamaños poco más grandes que el de una partícula sub-atómica, al tiempo que nos hacían emitir gemiditos muy poco masculinos. El viento creador de olas también proyectaba agua sobre nuestros torsos semi-desnudos que luego secaba mientras soñábamos con tocar tierra. Ostia puta qué frío.

No hubo stripper, pero esto es correcto porque somos hombres de bien y no gañanes que se divierten emitiendo sonidos guturales en grupo mientras una mujer exhibe sus tetas operadas.
En lugar de hacer eso, después del Kayak, salimos por la noche. Y acabamos en Lloret de Mar. Aquello fue tan desagradable que casi lo habría cambiado por remar de nuevo a mar abierto. Había estado antes en Ibiza y Mallorca, por ejemplo, y nunca me había sentido extranjero en mi país, hasta esa noche. Creo que si una civilización alienígena me hubiera seleccionado para llevarme a su planeta, e interrogarme mientras me hacen una colonoscopia con sus falos no me habría sentido tan incómodo. En un local nos llegaron directamente a recomendar que no entráramos. Sólo queríamos tomar algo y hablar pero el tío de la puerta nos recomendó que no. Nos dijo textualmente:

“Si queréis pasar, pasad, pero no os lo recomiendo. Esto está lleno de ingleses, beben mucho, van todos borrachos, están fatal, tiran botellas al suelo…”.

El portero también era inglés, para que os hagáis una idea del nivel. Nos repitió el mensaje varias veces, hasta que nos persuadió del todo.

Acabamos en otro local. Aquello estaba lleno de niños borrachos de unos 19 años. Todos con camisetas verdes. Éramos los únicos capaces de hablar castellano en aquella sala… bueno qué cojones en aquella sala. Eramos seguramente los únicos capaces de hablar castellano en todo Lloret. Nos quedamos en una esquina del local, en el rincón de la gente normal, viendo la vida pasar y consumiendo rápido para acabar con aquello.

– En la segunda boda estuve en Almería, y estuve cerca de no ir ya con los billetes comprados, por unas gloriosas aventuras que viví antes. Al final aquello acabó bien.

– He estado en bodies the exibition:

bodies-ex

Lo que más me impresionó fue ver fetos de muy pocas semanas ya con forma humana. Sinceramente, no sabía que ya parecieran personitas tan pronto.

– He estado en un concierto de música clásica… ¡en la playa!

– He pasado algunos fines de semana fuera: Dos en tarragona, otro en Girona en un camping, otros dos en sendas casas rurales, y un fin de semana adicional en Lloret de mar, pero este salsero.

Encerrados en un hotel, comiendo y bailando, a Lloret se puede ir. Si no es en estas condiciones tengo claro que no pienso volver a pisarlo. Cómo vamos a recuperar Gibraltar si no somos capaces ni de clavar la bandera en un pueblito de la Costa Brava.

- Me echaron del trabajo. Coincidió con el verano así que me dediqué arduamente a rascarme la barriga. Con las dos manos. Fue tal mi empeño en la tarea que de haber tenido tres manos con las tres me la hubiera rascado. Al mes y algo de estar en el paro ya me estaba poniendo nervioso el hecho de no trabajar así que intenté hacer algo.

El proceso de buscar trabajo fue surrealista. Empecé a mirar y me apunté a una oferta, sólo a una. Tuve entrevistas en tres empresas diferentes y acabé teniendo dos ofertas firmes, buenas las dos, entre las que tuve que elegir con todo el dolor de mi corazón. Me quedan 22 meses de paro aún que espero no tener que tocar en algún tiempo. Pocos días después de empezar en el nuevo sitio añadí aptitudes en Linkedin (que tenía muerto del asco hasta ese momento), y me escribió un señor irlandés pidiendo hacer una entrevista telefónica en Inglés para un proyecto que tenía en su tierra. Pobrecillo, si llega a oír mi nivel Ana Botellesco se le quita la tontería en un momento. Naturalmente le dije que no podía ser y que “maybe in otra ocasión, one kiss for you and your family”.

– Por primera vez también, he ido a una cena de empresa y… No le he vomitado a los jefes en la cara ni nada.

– En verano, tuve un pequeño accidente haciendo deporte. Me estrellé contra unas rocas sintiendo bastante dolor en mi hemisferio derecho. Sangraba mi hombro, y mi brazo, y mi mano, y también mi cráneo desnudo, que fue la parte que sufrió más y que recibió 5 puntos de sutura.

Al día siguiente de abrirme la cabeza, remé 12 km por el Ebro. Otra vez en Kayak. Esta vez sí estuvo bien. Un paisaje precioso y un recorrido que se hacía fácil, a pesar de que al cerrar mi mano derecha para coger el remo sentía dolor, y de que al mover el remo para que el barquito avanzara, sintiera dolor también.

– Un familiar directo ha tenido problemas de salud que me han llevado a vivir aventuras que preferiría no haber vivido ni estar viviendo ahora.

– Me han dado la licencia de primera ocupación del piso. Sí, unos 6 años después, tócate los pies Manolo. Gracias, muchas gracias por decirme que puedo vivir aquí.

– Nunca me habían multado por exceso de velocidad. Hasta este año. La primera vez por ir a 110,8 km/h cuando sólo se podía ir a 100 km/h y la segunda por ir a 103 km/h en un tramo donde el máximo era de 90 km/h. En ambos casos según la multa se trata de una infracción grave, pero no te quitan puntos.

– He ido al fisio por primera vez en mi vida. Se ha confirmado lo que esperaba, podría ser cliente suyo para siempre sin ningún problema. Debo tomarme en serio lo de cuidar un poquito mi espalda.

– He vuelto a estudiar inglés. No con mucho ahínco pero bueno, ahí andamos.

– He amortizado un poco de hipoteca por primera vez.

– Ha sido el año más productivo en lo que a ganar dinero se refiere. No puedo quejarme nada en ese aspecto.

– He intentado cocinar algo más, sin mucho éxito, aunque he hecho alguna cosita digna:

DeconstruccionVermouth

hamburguesa1

Una noche vinieron a cenar unos amigos a casa. A finales de 2013 hice un mini curso de cocina en el que me enseñaron a hacer risotto. Así que me vine arriba y les preparé mi súper risotto de setas. Los cabrones se metieron con la textura de mi plato, me provocaron. Así que los reté a superarlo haciendo un concurso y recogieron el guante.

Quedé tercer clasificado. De tres participantes. Y ellos no habían hecho curso ninguno. Es difícil motivarse así. La cocina sigue sin ponérmelo fácil… pero venceré.

– He aprendido a hacer mojito. Y me quedan muy buenos. Un día, los amigos de antes y servidor pensamos en lo bueno que podría estar un mojito de higo. Y pensamos también en forrarnos con la receta, claro. Mojhigo lo llamamos, en un último arranque de creatividad suprema. Tanto hablamos del asunto que lo acabé haciendo. Estaba bueno, pero no sé por qué cojones sabía a mojito de fresa:

DSC_0006

– Le he cambiado el diseño al blog y estoy muy contento con el resultado. Desde octubre, he publicado cuatro entradas. En total, suman unas 4700 palabras. No está nada mal. El año pasado, en todo el año, publiqué sólo dos.

– Mi relato creciendo fue presentado a dos concursos literarios antes de publicarse aquí. No gané y debo decir que mi derrota fue justa. Eran premios con baja dotación económica y aún y así se presentó mucha gente y con mucho talento. Quiero seguir perseverando y presentar más textos míos a concurso.

Mi hermana ha escrito su segundo libro y ha vuelto a decirme cosas bonitas.

Y ya está, hasta aquí hemos llegado. Las cosas siempre pueden ir a peor pero ni una lágrima se me ha caído al dejar atrás el 2014.

No sé si el 2015 irá mejor, sólo espero librar alguna batalla menos, viajar y tener un poco más de tiempo para pasarlo bien, sobretodo en lo que a faldas se refiere. Este año, han pasado por aquí muy poquitas, y han venido, en su lugar, muchos fontaneros bigotudos.

Y ya os digo, que unas y otros, no huelen igual.

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