Últimamente me he puesto bastante al día sobre lo que es un infarto cerebral. Ya sabía algo del asunto, y mis conocimientos se han visto ampliados notoriamente. Quería compartir desde hacía ya tiempo algunos consejos y consideraciones que pienso son de interés, pero no había tenido tiempo de ponerme todavía. De hoy no pasa así que vamos allá. Quiero aclarar, antes de nada, que no soy médico y que por lo tanto es bastante fácil que me equivoque. Si algún experto encuentra un error agradeceré que me lo diga y que cite una fuente fiable y entendible para poder corregir el texto.
¿Qué es un infarto cerebral?
Empecemos por el principio. Un infarto cerebral no es más que la muerte de una parte del cerebro, de mayor o menor tamaño, producida por la falta de irrigación sanguínea. Dicho de otro modo, si a una zona del cerebro no le llega la sangre durante el tiempo suficiente, esa zona del cerebro muere. Las consecuencias pueden ser más o menos severas en función de la zona afectada, pero es importante indicar, que se puede conseguir una mejora muy significativa respecto al estado inicial, y que de entrada conviene ser optimista.
Consejos
Antes del diagnóstico:
Cuando a alguien le da un ictus, se nota. Los síntomas aparecen de forma brusca y suelen ser contundentes. Algunos de los más comunes son:
- dificultad en el habla
- parálisis parcial del cuerpo
- adormecimiento de distintas zonas
- pérdida de visión
- …
Puede ser que tengamos estos síntomas y no se trate de un ictus, podría tratarse también de un accidente isquémico transitorio o de una migraña con aura, por ejemplo. No pretendo sembrar el pánico pero sí digo que si se tienen estos síntomas hay que solicitar atención médica de forma inmediata. Tratar el ictus rápidamente puede suponer la diferencia entre vivir para contarlo o no, entre salir del hospital en silla de ruedas o salir por tu propio pie, etcétera… Así que si se tienen estos síntomas hay que acudir inmediatamente al hospital. Una vez allí recomiendo decir en admisiones que se cree que es un infarto cerebral y hay que insistir y mucho en que os atiendan cuanto antes. Si tardan en admitirnos, hay que hacer lo que sea para que nos hagan caso: si hay que insultar se insulta, si hay que amenazar se amenaza… lo que sea. Sólo faltaría que uno tuviera que sufrir una incapacidad severa durante el resto de su vida, sólo porque por turno iba detrás de cuatro desgraciados con gripes mal curadas. Si los médicos priorizan mal los casos que tengan, que no sea porque no se les ha avisado de que creemos que es un infarto cerebral y que por tanto requerimos atención urgente.
A parte de eso, no comas ni bebas nada. Absolutamente nada, luego explicaré por qué.
Después del diagnóstico:
Estos consejos que voy a dar son más para los familiares que para el propio enfermo, pues éste ya tiene bastante con lo que le ha caído encima y una vez se ha acudido a urgencias, poco más puede hacer.
- Haz siempre lo que diga el médico: Es una obviedad pero es el consejo más valioso. Este consejo invalida cualquiera de los otros
Insisto, es una obviedad pero sólo faltaría que viniera algún capullo a demandarme sólo porque he dado un consejo que no le ha funcionado
- Comer y beber después de un ictus: Muchos de los síntomas del ictus son claramente visibles, la pérdida de movilidad en las extremidades, la dificultad a la hora de hablar, etcétera… son claras. Sin embargo es posible que haya otras partes del organismo que no funcionen y que no seamos conscientes de ello. Por ejemplo, una persona que habla mal, lo hará en muchos casos porque hay músculos de la cara que el cerebro no es capaz de hacer funcionar. Y del mismo modo en que el cerebro no es capaz de hacer trabajar a esos músculos, es bastante probable que tampoco sea capaz de hacer funcionar todos o algunos de los músculos de la garganta. Si esa afectación se ha producido y el enfermo ingiere algo podría pasar que los alimentos fueran a parar a los pulmones, por poner un ejemplo. Por tanto, algo que puede parecer completamente inofensivo, como es ofrecer agua a un sediento, puede no serlo. El profesional que debería encargarse de evaluar qué puede comer o beber un paciente es el logopeda. Una vez evaluado, lo normal sería que indicara una dieta adecuada para el paciente, que por resumir, es una dieta que tendrá como objetivo fundamental que sea fácil de tragar. Pero podría pasar, y ésto como casi todo lo demás que hay escrito aquí lo digo por experiencia propia, que se le de al paciente una dieta normal sin haber sido revisada previamente por el logopeda, y que se le de de beber sin ninguna consideración. Bueno pues no hay que darle absolutamente nada de comer por cuenta propia, si es el hospital el que le da de comer hay que preguntar si la dieta ha sido autorizada por el logopeda o no. Si no lo ha sido, lo mejor es no dar de comer al paciente ni un bocado. Si por la razón que sea, y aunque insisto, no sea nada recomendable, lo hacéis, se debe operar con mucho cuidado, dando trocitos muy pequeños y vigilando que el paciente coma muy despacio, estando completamente incorporado sobre la cama. Si en algún momento, hay alguna tos o cualquier gesto sospechoso que nos lleve a pensar que el enfermo no puede tragar bien, se debe dejar de comer de inmediato.
Sobre la bebida, si como con la comida, por alguna razón, no somos capaces de aguantar sin dar de beber hay algunas opciones que permiten reducir el riesgo de atragantamiento. Una es el agua con gas, que se nota más en boca y permite al enfermo percibir mejor dónde tiene el agua (sí, ese tipo de sensibilidad también se puede perder tras un ictus) y controlar de forma más consciente el acto de tragar. La otra opción que conozco es el espesante. Puede comprarse en cualquier farmacia, y son unos polvos que mezclados con el agua en cantidad suficiente, nos permitirán dejarla con una textura similar a la de un yogur. No da sabor y permite lo mismo que el agua con gas, aunque hasta dónde yo sé ésta es una opción todavía más recomendable.
- Ármate de paciencia: Un ictus es una cosa muy jodida para todos, tanto para el paciente como para sus seres queridos. Al ictus no sólo hay que achacarle el enorme dolor que debe suponer la pérdida de capacidades, sinó también la inmediatez de esa pérdida. Imagina que un día estás estupendamente, pensando lo que vas a hacer mañana y resulta que, mañana, no te puedes mover. Hablas pero no te entiende nadie, y no puedes hacer una infinidad de cosas cotidianas, que de tan cotidianas que eran, ni siquiera eras capaz de valorar. No puedes rascarte si te pica algo, no te puedes girar sobre la cama, no puedes vestirte, ni asearte… suena duro, ¿verdad? Pues por eso mismo los cuidadores deben armarse de paciencia. A mi entender hay que dejar al enfermo que intente hacer por sí mismo todo aquello que quiera hacer, siempre que no sea peligroso, aunque intentarlo suponga mucho tiempo. He visto gente que por no sufrir viendo como alguien a quién quieren pasa calamidades para hacer cualquier cosa de lo más sencilla, va y dice: “va, ya te lo hago yo”. Les comprendo, pero se equivocan. Una cosa es preguntar si se quiere ayuda, eso está bien, pero si el enfermo dice que no, y va a intentar algo por sí mismo hay que dejar que lo haga. Cuidar de una persona querida que se ha vuelto dependiente es muy cansado, física y moralmente. Por tanto de cara a mantener la paciencia lo más intacta posible conviene turnarse entre varios cuidadores. Que no te duela pedir ayuda si la necesitas.
- Saca el dolor: Toda situación traumática tiene una etapa de duelo que hay que pasar. No hay más. Si te haces el fuerte hoy, reventarás mañana. Cada uno lleva el duelo a su modo y así debe ser. Pero yo nunca le he encontrado mucho sentido a ocultar el dolor ante los demás. Si ponemos por caso a un hombre que pierde a su esposa, y tiene niños pequeños, entiendo perfectamente que trate de mostrarse fuerte y alegre ante sus hijos. Yo también lo intentaría. Pero una cosa es ésa y otra es que, entre adultos, cuando se sabe que se está pasando mal se finja que no hay sufrimiento. Estas cosas deben tratarse con toda la naturalidad que merecen. Vendría a ser, según mi forma de ver, como decir: “Bueno, ésto es una putada gorda, muy gorda, vale. Lo estamos pasando mal, cuando toque llorar, se llora, y no pasa nada, hay que sacarlo. No te aguantes cuándo te vengan ganas de desahogarte y yo haré lo propio. Y luego, cuándo lo hayamos sacado, habrá que ver la parte buena de todo ésto, que la tiene, apretar el culo y seguir hacia delante”
- Intenta relativizar: Es lo que decía antes de ver la parte buena de las cosas. Cuesta de ver, seguro, más aún para el enfermo, pero no quiere decir que no pueda haberla. Todo está en el cerebro así que un infarto cerebral no deja de ser, simple y llanamente, una macabra lotería con infinidad de resultados distintos, todos desagradables. Puede que un paciente haya visto reducida de forma considerable su movilidad, pero sí tenga un control total sobre sus esfínteres, o esté perfectamente a nivel cognitivo. Bueno, pues ya son motivos suficientes para ver las cosas con algo más de perspectiva. Puede también que el enfermo haya sufrido el ictus a una edad avanzada, y no estaría de más recordar que no hace tanto la media en cuánto a esperanza de vida rondaba los 40 años. ¿Que es un consuelo pobre? estoy de acuerdo pero todos estos truquillos yo creo que pueden venir bien y hay que usarlos en la medida de lo posible.
- Hay que trabajar: Ya se ha explicado antes que un ictus no es más que una zona del cerebro que ha muerto. Por tanto, lo que hiciera esa zona, deja de funcionar. Si se nos ha muerto la parte del cerebro que se encarga de mover el dedo meñique de la mano derecha, no podremos moverlo. Y el puto dedo estará perfecto ósea y muscularmente (al menos hasta que se atrofie por no usarlo) pero no se moverá ni a martillazos. Afortunadamente, una zona sana del cerebro puede llegar a aprender cosas que antes hacía la zona que ha muerto (neuroplasticidad), por lo que si las secuelas no han sido demasiado graves, puede incluso que pasado un tiempo nadie sea capaz de darse cuenta de que se ha sufrido un ictus con anterioridad.La pega es que para que haya neuroplasticidad tiene que haber trabajo. En el hospital se pasarán unos señores fisioterapeutas que dirán qué ejercicios hacer para mejorar (si no se los han cargado ya con los recortes, porque estaban a puntito de hacerlo cuando yo me vi en esta situación). Tiene que ser muy duro que uno de los ejercicios, consista, por ejemplo, en mover un brazo que no se quiere mover. Y que lo intentes una vez y otra y el brazo no responda. Lo fácil ahí es decir: “es que no puedo hacer este ejercicio porque no puedo mover el brazo”. Pues no, hay que hacerlo. Hasta qué punto es posible recuperarse es algo que debe determinar el equipo médico, por descontado, pero lo que es seguro, es que el brazo no se volverá a mover si no se intenta una y otra vez. Los cuidadores no deben ser blandos en este aspecto. Hay que ser comprensivo, claro, pero estricto también, y hay que hacer al enfermo trabajar… ¿Cuánto? todo lo que se pueda, se deben hacer ejercicios hasta que no se pueda continuar, y una vez descansado, volver a hacer ejercicios. Yo tuve mucha suerte porque mi enfermo le echó ganas y muchos cojones al asunto, que es lo que hay que hacer. Y él tuvo mucha suerte también por tenerme a mí y a otros cuántos seres queridos de enfermeros/fisioterapeutas/logopedas/psicólogos… Quizá fuéramos amateurs, sí, pero la entrega que se puso compensa con creces la falta de profesionalidad. Ningún enfermo a quién quieras podrá tener un cuidador mejor que tú, no lo olvides nunca. Saca pecho y siéntete orgulloso. Lo estás haciendo bien. Seguro.
Yo una de las cosas que hice fue una tabla de ejercicios que estaba siempre en el hospital. Ordené que cada vez que se hiciera alguno de los ejercicios se apuntara, indicando la hora, las repeticiones, etc.. Así cada uno cuándo llegaba, podía ver qué había hecho el cuidador anterior y hacer otra cosa. Por otro lado iba muy bien para ver la progresión. Aunque sea un proceso lento y frustrante, se puede mejorar mucho si uno se lo curra. Yo me encontré con una persona muy muy dependiente. Unos meses después la misma persona no necesita a nadie para casi casi nada. El cambio ha sido totalmente espectacular pero insisto en que hay que esforzarse, y que es duro.
A mí me temía cuándo entraba por la puerta porque sabía que iba a currar como un cabrón. Y eso es exactamente lo que hay que hacer, ser comprensivo pero no compasivo, tener carácter y hacerlos trabajar.
Nada más, me dejo cosas seguro pero es que podría estar escribiendo de ésto durante horas, como de cualquier otra cosa, y tengo una vida que atender. Espero que estos consejos puedan servir a alguien, al menos con esa intención está escrito.
No sé si has llegado a esta entrada porque eres enfermo, ser querido, o por simple curiosidad. En cualquier caso… recuerda: ánimo, aprieta el culo, y hacia delante. Siempre.


