En cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012 se informa de que este sitio web utiliza cookies de terceros con objetivos analíticos así como
una cookie propia para recordar su decisión de no mostrar más este aviso. Si está de acuerdo haga click aquí De acuerdo Más información

El piso del banco

Vender un mini-piso invendible

Hace aproximadamente mes y medio puse mi piso a la venta en idealista.

Debo unos 159.000 € aún al banco, por una vivienda que nadie compraría ni por la mitad. Le he restado a ese importe mis pocos ahorros, he indicado en el anuncio mi predisposición a venderlo amueblado y por menos si es que el banco acepta. Y he esperado.

El resultado son 67 visitas y un contacto ofreciéndome hacer un cambio por otros inmuebles en distintas zonas pagando la diferencia.

Imagino que hay más opciones de que me caiga un rayo de que alguien compre mi casa, y teniendo en cuenta que aquí vivo bien no parece tener mucho sentido haber dedicado tiempo a esta tarea. Porque aunque vine a tardar una hora y no es que sea una barbaridad, no me sobra tiempo y tengo cosas mucho mejores que hacer que gastar el tiempo en cosas imposibles. Pero haciéndolo me quedé un poco más tranquilo. Al fin y al cabo uno hace todo lo que puede hacer para cambiar situaciones que no le gustan…

Por eso he puesto el anuncio, para relajarme un poco. Y ya de paso, si algún día me encontrara en una situación muy angustiosa  siempre puedo demostrarle al banco que el piso lleva en venta la tira de tiempo sin que nadie se interese y que, por tanto, no se ha podido hacer más.

Sólo es un consuelo, pero es que a veces es lo único que queda.

Si te ha gustado... ¡comparte!  Compartir en FacebookTweet about this on TwitterCompartir en MenéameCompartir en RedditCompartir en Google+

Aprovechando el espacio

Lo que voy a explicar ahora tampoco es el santo grial, ya lo aviso, pero puede que a alguien le sirva.

Si te compras un piso de obra nueva la promotora te dará azulejos de recambio por si se te rompe alguno, del baño, la cocina, suelo, zócalos…

Yo eso lo tenía metido en mi armario pero me empezaba a molestar, así que como es algo que en teoría usaré muy de vez en cuando (aunque espero ni tener que usarlo) pensé en meterlo debajo de los muebles de la cocina. Ahora muchos muebles vienen con un embellecedor de aluminio que es bastante fácil de quitar para meter cosas.

En mi caso es de madera y viene con un plástico en la parte de abajo para que no entre polvo, pero que yo pensaba sería más problemático de cara a hacer el invento, y luego no fue así.

Total, que en una tarde me puse y tras jugar al tetris un rato pude meter todos los azulejos dentro, y he podido ahorrar mucho espacio. En mi caso sólo tuve que quitar un tornillo y echarle paciencia:

espaciococina1.jpg

espaciococina4.jpg

espaciococina3.jpg

espaciococina2.jpg

Si te ha gustado... ¡comparte!  Compartir en FacebookTweet about this on TwitterCompartir en MenéameCompartir en RedditCompartir en Google+

Barra de dominadas casera

Si hay algo que le gusta a un hombre es taladrar.

Pero bueno, hablemos de bricolaje.

Es muy gratificante pensar algo, llegar a visualizarlo completamente, que sólo lo veas tú factible y que ¡funcione!

Aprovechando que tengo unos techos más o menos altos (283cm) quería montarme una barra  para estirar la espalda. Como con ese concepto no iba a encontrar nada, para inspirarme busqué en Google por barra de dominadas casera.

Como solución ya hecha, la única que vi que me encajaba era esta:

http://www.decathlon.es/ES/bt-500-8273338/

Está bien, creo que tiene un precio razonable y era una posibilidad. Pero no estaba en mi decathlon más cercano y pasaba mucho de pegarme una kilometrada para ver la barra de las narices. Además, me parecía muy aparatosa (desplegada ocupa un espacio importante).

Así que empecé a buscar soluciones caseras, en castellano no encontré nada que me sirviera. En inglés, sí encontré cosas que se ajustaban a lo que yo quería:

http://crossfitcenturion.files.wordpress.com/2008/09/pull-up-bar.jpg

La gente se lo montaba sobre todo con tuberías, en sus enormes garajes yankees. Como hacerlo con tuberías tampoco me gustaba al final me he hecho una solución casera con dos hembrillas, dos cadenas y una barra de cortina:

30042010_012.jpg

 

La cinta que se ve en la barra, es cinta de carrocero que me sobró de cuando pinté. La puse para que la cadena no marcara la barra, por si me arrepentía o la cagaba con algo y así la podía devolver.

Todo el material lo compré en aki:

La barra es de madera, no de algomerado, la más pequeña que había en color haya (en blanco no estaba). Las cadenas son de acero galvanizado de 4 mm y las hembrillas son estas:

30042010_001.jpg

Me quedé acojonado con lo que aguantan los tacos de acero. Para más datos, por si alguien se anima, Ahora mismo peso unos 67 Kg, mis techos son de hormigón y el invento aguanta perfectamente. He hecho pruebas a lo bestia y no se ha movido ni un milímetro.

Con los eslabones es muy fácil jugar con la altura final de la barra, y además si algún día la quiero quitar es fácilísimo. Sólo tengo que descolgarla y dejar las dos hembrillas que son muy discretas.

Me falta serrarla para que quede simétrica, y pintarlo todo de blanco, para que quede más disimulado.

En total, ha costado: 20,30 €

Ahora tengo orgasmos continuamente.  Si miro hacia la puerta veo la barra, si miro hacia la ventana veo mi escritorio. Estoy rodeado de arte, qué placer.

Si te ha gustado... ¡comparte!  Compartir en FacebookTweet about this on TwitterCompartir en MenéameCompartir en RedditCompartir en Google+

Mi primer año de independencia

Hoy hace un año exactamente que me independicé. ¡Se dice pronto!

Ahora es fácil verlo pero hace un año no tenía tan claro que sería capaz de hacerlo bien. Confiaba muchísimo en mis posibilidades, pero siempre queda algún resquicio de duda – aunque sea despreciable en mi caso –

Voy a intentar poner aquí todo lo que me parece significativo de este año en cuanto a independencia se refiere:

Alimentación:

Era uno de los grandes miedos. Los primeros días, cuando estaba en la cocina, me sentía como un elefante en un after, totalmente fuera de lugar. Cuando vivía con mis padres no cocinaba nada. Alguna vez puse interés pero la cocina era territorio materno y ahí no había espacio para el aprendizaje ni la experimentación.

Siempre había pensado que cuando tuviera mi casa,  probaría cosas en la cocina. En un año no he hecho nada, ninguna prueba interesante en ningún ámbito, ni en el mundo de los primeros, los segundos o los postres.

Podría dividir este año en tres fases alimenticias:

1) Orden y entusiasmo: Empecé con una alimentación simple e insípida a más no poder, pero sana. Mi dieta se basaba sobretodo en carne y pescado a la plancha, legumbres, pasta, arroz, leche y cereales. La fruta sólo en zumos, y la verdura en alguna ensalada cortada por mí mismo. Ocasionalmente tomaba patata y huevos. Aunque como digo, lo que hacía no tenía sabor a nada, era bastante disciplinado y cada día me hacía la cena y la comida del día siguiente (trabajo lejos de casa, así que si puedo comer de fiambrera mucho mejor para la salud y para el bolsillo). Además, para el desayuno, me hacía sandwitchs de mermelada y los congelaba. El pan de molde no es de las cosas que quedan mejor cuando las descongelas pero como voy muy dormido por las mañanas tampoco me importaba mucho.

2) Practicidad nocturna: Unos tres meses después los hábitos cambiaron. La disciplina menguó y aunque seguía haciéndome la comida para el día siguiente, por la noche, las cenas eran mucho más cutres: leche con cereales y cacao en polvo, bolsas de snacks varios (pipas, palomitas, mezclas de estas que traen un poco de todo, sandwitchs por un tubo, etcétera…)

3) Dejadez preocupante: Hará unos dos meses que estoy en esta fase. Sigo cenando mal, sin preparar nada pero además como fuera la mayoría de los días. Tranquilamente puedo hacerlo 4 de 5 días laborables, lo que supone un gasto de unos 165 € al mes fácilmente reducibles. Sin embargo, no encuentro el tiempo entre semana para prepararme la comida. Una solución sería tener algunas recetas franquicia y aprovechar un día a la semana para hacer comida en mayor cantidad y dejarla lista para llevarla al trabajo. Pero no he conseguido preparar platos con el sabor suficiente como para hacer eso. Así que en esas estamos, intentando aprender a cocinar algo que valga la pena, pero sin intentarlo.
He descubierto también las bolsas congeladas que al echarlas en la sartén y sin hacer nada se convierten en algo muy rico. Eso y las ensaladas que ya vienen preparadas en bolsa me ha hecho mejorar algo, mis cenas.

Algunas consideraciones sueltas:

– He consumido en este año más pan de molde que en toda mi vida, y no exagero nada. El hecho de tenerlo siempre a mano, y en buen estado (que no entiendo cómo es posible que aguante tanto, pero bueno) me ha hecho prescindir del pan de verdad (aunque me encante) en muchísimas ocasiones.

– El hecho de que el atún y el maíz vengan en lata ha propiciado que el plato que más he preparado con diferencia este año hayan sido las ensaladas de pasta. No tengo ni idea de cuantas me habré comido, pero han sido muchas. Espirales, maíz, atún, sal y aceite de oliva. Alguna vez le he añadido cebolla y algo de jamón de york, pero ahí acaba la historia.

– Como sospechaba, mi sandwitchera me ha sacado de la hambruna en multitud de ocasiones.

– He perdido entre unos 6 Kg sin pretenderlo ni vigilar nada la alimentación.

– Estoy vivo a pesar de todo

Compras:

Esto sin darme cuenta ya lo tengo resuelto. Antes de irme, pensaba: ¿cómo coño sé lo que tengo y cuanto tengo que comprar? Nadie me daba una respuesta y yo tampoco puedo darla ahora porque no la sé. El caso es que al principio a lo mejor iba dos o tres veces por semana al súper. Ahora muchas veces voy una vez cada dos semanas, porque sé calcular mejor lo que necesito, y cuando caducarán las cosas. El caso es que sin darme cuenta, he asumido el proceso de ir de compras y ya no tengo que preocuparme. He aprendido a improvisar y me encanta.

Soledad:

Estoy en la gloria solo. Alguna duda tuve de si echaría de menos la compañía y se ha desvanecido. De entrada, tampoco estoy tanto tiempo en casa. Como mínimo estoy 12 horas fuera, eso con mucha suerte. Y los fines de semana si estoy solo es porque quiero. A veces me imagino a la mujer más maravillosa del mundo viviendo aquí conmigo y no creo que pudiera soportarla más de un mes. Uno va adquiriendo vicios seguramente difíciles de erradicar.

Vivir solo es sinónimo de dos cosas: mucho curro y mucha libertad. Lo primero es una mierda, lo segundo, una maravilla que seguramente no valoro como es debido.

Tareas domésticas:

Lo llevo fatal, pero fatal… Hay que hacer infinidad de cosas y no me gusta ninguna. Aquí van algunas:

– Cocinar
– Planchar
– Limpiar:
–> Barrer
–> Fregar el suelo y la cocina y el baño
–> Limpiar el polvo
–> Fregar los platos
– Ordenar las cosas que se desordenan sin saber por qué
– Poner lavadoras

Me siento mal porque hacer algo así en un piso como el mío, con la relativa poca cantidad de ropa que tengo, etcétera… debería ser sencillo. Con un poco de disciplina debería bastar y sin embargo soy un desastre. El tema llega hasta el punto que a pesar de ser este un blog anónimo, me da verguenza contar algunas cosas por si las lee la gente que me conoce. Yno lo digo en broma.

Sueño:

Este miedo sí se ha cumplido totalmente. Temía quedarme dormido muchas veces en el sofá, ir perdiendo la consciencia por ahí y quedarme dormido en lugares indebidos. Y se ha cumplido, ya lo creo. Cuando vivía con mis padres había dos vocecillas que me insistían incansablemente que fuera a la cama cuando me acomodaba demasiado. De la misma forma, hacían de segundo despertador de forma muy eficiente. Ahora que esas voces no están, dependo de mí mismo para desplazarme hasta la cama y para levantarme. Y mi cuerpo no responde como debería. Espero que la ciencia tenga algo que decir al respecto, porque el tema  me preocupa bastante y ya no sé qué hacer.

Situación financiera:

Esto también me asustaba bastante. ¿Cuánto cuesta vivir solo? ¿qué gastos hay? Mucho dinero no tengo en el banco, desde luego. A pesar de eso, supongo que no me puedo quejar. En este año he pagado una cuota máxima de 923 € y una mínima de 502 € (que es lo que estoy pagando ahora hasta la próxima revisión). Nada más y nada menos que 421 € de diferencia por la misma vivienda. Aún y pagando los 923 € he conseguido vivir sin privarme de grandes cosas y ahorrar algo.

Debería aprovechar el precio del dinero actual para ahorrar. No soy de darme grandes caprichos pero este año, precisamente es cuando me he permitido más lujos:

– Bicicleta y accesorios: 550 €
– 4 cursos de salsa: 220 €
– Guitarra + accesorios + curso: 180 €
– Portátil: 470 €
– Fin de semana en Amsterdam: 500 €
– Material deportivo variado: 150 €

Eso nos deja un total de 2.070 € quemados en cosas prescindibles (algunas de ellas nada aprovechadas). Por un lado, el placer que me han reportado algunas de esas cosas compensa con creces el gasto hecho, y además no me habría sacado de pobre tener esa pasta en el banco. Por no hablar de la posibilidad no descartable de que haya corralito…

Pero por otro, es mucho dinero y debo plantearme muy seriamente evitar gastos así en el futuro. Mi cuenta corriente no llega aún a los 6.000 € y no puede ser.

Experiencias:

He hecho muy muy poca vida social en mi casa. Es algo que no me habría esperado por nada del mundo. No se ha hecho ninguna fiesta de inauguración con nadie. Mi familia no ha venido en todo este año y casi todos mis amigos han caido por aquí en alguna ocasión, pero muy pocas veces. No es porque no me guste estar con gente, me gusta la compañía si es buena y tengo bastante gente entre la que elegir esa buena compañía. Lo que ha pasado es algo tan sencillo como que el día a día se ha comido mi tiempo. Mi idea inicial era la de aprender a preparar algo decente, aunque sólo fueran dos platos con buen sabor e invitar a la gente. Como no he aprendido a hacer nada no he invitado a nadie. Lo he ido dejando y no ha llegado el momento, tan sencillo como eso. Para otro tipo de eventos más informales (véase por ejemplo ver una película y comer pipas hasta la muerte), tampoco he encontrado el momento debido al estado de la vivienda. Puede que sea cerdo pero también soy pudoroso y mi porquería debo verla yo solo.

Lo más curioso de todo es que aunque muchas veces me he recriminado que eso tenía que cambiar, no he echado de menos hacer esas celebraciones o incrementar la vida social en mi casa. He estado cómodo así, sin más.

Consideraciones finales:

Independizarse vale muchísimo la pena, y ojalá lo hubiera hecho antes.  Si eres un vividor como lo era yo antes (ropa limpia y planchadita en el armario, plato de comida riquísimo siempre puesto en la mesa, casa limpia sin ningún esfuerzo por tu parte) valorarás mucho más el trabajo de un/a amo/a de casa, muchísimo más. Hay pocos trabajos tan desagradecidos como ese.

Valorarás también el tiempo que tenías y que no tienes ahora. Vivir solo está muy bien, pero no te queda tiempo para casi nada. Supongo que si se vive cerca del trabajo o se hace jornada intensiva la cosa cambiará pero sino, al principio puede ser bastante agobiante.

Todo el mundo debería independizarse en solitario sólo para darse cuenta de la cantidad de residuos que se generan y que nunca deberían haberse creado. Cuando llegas de hacer la compra, guardas todo lo que has comprado y al tirar los envoltorios (principalmente de plástico) compruebas que has llenado una bolsa de basura entera, te das cuenta de que las cosas no van bien así y que hay que cambiar hábitos cuanto antes. Supongo que al independizarse en pareja también se puede uno dar cuenta, pero me da la impresión que en solitario se aprecia mucho más.

Actualización: Entrada número 100

Si te ha gustado... ¡comparte!  Compartir en FacebookTweet about this on TwitterCompartir en MenéameCompartir en RedditCompartir en Google+
Donde no hay mata no hay patata © 2014 Tema adaptado a partir de Frontier