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Sociedad

La urna mágica que vale doble

Son las 11 de la mañana y Mari-Trini ya se encuentra en su colegio electoral. Más perdida que nerviosa, busca entre los montones de papeletas su mejor opción. No es que sea una entendida, de hecho a sus 35 años, es casi la primera vez que vota. Pero las cosas hace tiempo que no le van como ella querría, y ha decidido cambiar el mundo con valentía y determinación.

Es por eso, que aun siendo las 11 de la mañana, Mari-Trini ya está en el colegio.
Cuando ha elegido su voto mete su papeleta en el sobre, que lame y cierra con fruición, revisa por última vez que lleva el D.N.I encima y se dirige a su mesa.

– Imagino que será usted el presidente, yo soy Mari-Trini Sotérica – dice mientras sonríe y le entrega su D.N.I delicadamente sostenido entre dos dedos.

Para no interesarle la política, se desenvuelve muy bien. Parece ser que para algo le ha servido buscar cómo se vota, con su iPhone 6 recién comprado el día anterior.

Quien le atiende, no es el presidente pero eso da igual. Encuentra a Mari-Trini en el censo, se levanta y mientras estrecha su mano le dice:

- Un placer Mari-Trini. Soy José García, ¿en qué urna quiere usted votar?

Ella, sorprendida, advierte en ese momento que así es, hay dos urnas en una sola mesa. Ambas tienen el mismo tamaño, pero hay algunas diferencias: la de su izquierda es de metacrilato transparente, mientras que a su derecha, una opaca e inquietante urna azul, marrón y verde, acaba por ocupar el espacio disponible.

– ¿Puedo elegir? – Pregunta

– Así es – le explica José García – esta es la urna de siempre, la tradicional. Puede votar aquí como se ha hecho toda la vida. La otra, es una propuesta nueva del gobierno, una urna mágica, y hace que su voto valga doble.

– ¿Cooooooooooooomoooooooooooooooo? ¿Se está quedando usted conmigo?

Mari-Trini está confusa. Ha entendido lo que le han dicho pero algo en su interior le dice que aquello no puede ser. No pretende ser desagradable, así que en ese momento, decide hacer uso de todo lo que ha aprendido viendo películas de espías.

Empieza por inspeccionar brevemente su entorno más cercano, y se fija en las caras de los componentes de su mesa. Todos la miran con seriedad, no hay muecas, risas, ni codazos cómplices.

Una vez cubierta su zona visual más inmediata y manteniendo tronco, cuello, y cráneo inmóviles, utiliza su visión periférica para escanear el resto de la sala.
Apenas gasta un par de segundos en todo el proceso, pero es tal su empeño en disimular, que de forzar tanto los ojos a punto está de quedarse bizca para siempre.
Ve otras mesas, todas con sus dos urnas, ve gente buscando papeletas, saliendo de las cabinas, hablando con otra gente, votando. No hay cámaras de ningún tipo. Normalidad.

Lo ha hecho muy bien. Si no se dedicara a recetar flores de Bach, cualquiera diría que es Jason Bourne.

No hay nada extraño, pero aún sigue sin fiarse. José García la advierte recelosa, así que le explica el funcionamiento de la urna:

Sé que parece difícil de creer, pero, si mantiene su mente abierta, verá que el funcionamiento es muy simple: Como descubrió hace 80 años el físico alemán, Maikol Svantropski, una combinación cromoterápica adecuada produce alteraciones fundamentales en el estado de la materia. Hasta el punto de crear nueva materia incluso. En el caso que nos ocupa, la combinación exacta de los colores de la tierra, tanto de la urna como de los sobres que tengo aquí al lado […]

No los había visto, pero de pronto se da cuenta de que, junto a la urna, hay una montaña de sobres azules, marrones y verdes, alineados en una columna tan perfecta, que parece desafiar varias leyes físicas.

[…] hace que al entrar en contacto, los quarks que rodean en ese momento al sobre, detecten cuánticamente la coincidencia cromática de urna y sobre. Es en ese momento cuando se desatan las mismas energías del reiki, que se alinean con los chakras de la persona que vota. Una vez esto sucede, y siempre que la persona tenga buen corazón, se duplica el sobre y por tanto, el voto.

José García hace una pausa breve, para carraspear y recuperar fuerzas.

[…] Se me ha olvidado decirte, Mari-Trini, que todo este conocimiento fue adquirido por Svantropski mientras se hallaba en la provincia china de Yunnan, bebiendo de todas las fuentes de sabiduría orientales y milenarias que hay por la zona.

Ella lo mira fijamente, mientras las piezas van encajando en su cabeza y bucea en su pasado. No recuerda exactamente, aunque se esfuerza, cuánto tiempo hacía que las cosas empezaron a torcerse. Tal vez desde que la despidieron de aquel trabajo seguro y bien pagado, por llamar en horario laboral a Alexia, su tarotista de confianza.

– ¿En serio me despedís por esto? – Pero si llamaba con mi móvil…
– Con tu móvil llamabas más de una hora al día, Mari-Trini.
– ¡No es justo! ¡La semana pasada pedí un conjuro para que la empresa siguiese yendo bien! – Respondió, notando como algunas lágrimas templadas estaban a punto de surfear su cara.
– Este documento es el finiquito, y este la carta de despido. Indemnización no hay por haber cometido falta muy grave. Léelo con detenimiento y cualquier duda me la comentas – Dijo el responsable de RR.HH tras subirse las gafas y emitir un suspiro, que pareció de agotamiento.

A decir verdad, Mari-Trini era consciente de que no sólo había llamado para mejorar el porvenir de la compañía. También había pedido consejo sobre algunas cuestiones personales sin importancia. Como los días que charló con Alexia, para intentar recuperar a aquel novio que escapó corriendo de su casa, mientras gritaba alejándose con los brazos en alto:

¡Que tu abuela muerta no te habla a través del wi-fi! ¡Que te den por el culo loca del coño!

O esas otras llamadas que hizo, para ver cómo podía retomar el contacto con sus amigas del alma, algo distantes después de que ella se hubiera follado a todos sus novios.

No se sentía culpable por habérselos tirado pues al fin y al cabo, era lo que el universo quería para ella, y aún no controlaba mucho el subconsciente, por mucho que leyera el secreto un ratito cada noche.

De pronto Mari-Trini vuelve de sus recuerdos, y se da cuenta de que aún tiene una decisión pendiente. Ya no tiene dudas, si la vida no le sonríe ella hará que el mundo cambie, así que coge aire y saca de su bolso una botella de agua hexagonal, en la que había disuelto unas horas antes dos bolitas de relajante homeopático, por si se ponía demasiado nerviosa. Tras dos largos tragos le dice a José García:

Sé lo que quiero.

Coge el primero de los sobres de la columna, y se lo pone entre los labios, mientras se apura a sacar el voto que había introducido previamente en el sobre blanco. Partido Popular, puede leerse en el breve periodo que tarda en traspasar su voto de un sobre al otro.

No es que Mari-Trini sea muy conservadora, de hecho había dudado entre PP y PSOE, pero tras pensarlo detenidamente… había decidido quedarse en el centro. Al fin y al cabo cree en Dios, es empresaria, y no le parece bueno un cambio tan extremo en un momento tan delicado para el país.

Cuando tiene el trabajo hecho, le apartan el folio de la urna y empieza a introducir el sobre en la ranura. Siente como su corazón late cada vez más deprisa, en parte por saber que está mejorando su destino y el de todos, en parte porque de los nervios, le han sudado los dedos y por más que intenta soltar el sobre con elegancia, este se empeña en aferrarse a ella sin llegar a desprenderse del todo.

Tras luchar unos diez segundos, el sobre se despega de sus dedos aceitosos, y acaba cayendo. Un ruido extraño, como de batidora, llega desde el fondo de la urna. Es entonces cuando nota ese tipo de alivio, que se siente cuando las energías del Reiki conectan con tus chakras.

– ¿Ya está? – Pregunta sonriente a José García.

– Así es – Contesta él.

– JI JI JI JI JI JI, bueno, pues nada, a ver qué tal. ¡Encantada eh! ¡Así da gusto! JI JI JI JI JI JI JI JI JI JI.

Se da media vuelta y abandona el colegio electoral, veloz y radiante, deseosa de explicar lo que ha vivido a todo el mundo.

Fuera del colegio, un grupo de unas cinco personas charla animadamente, beben y ríen, cerca de un tubo corrugado de plástico, de unos 20 centímetros de diámetro, que asoma a través de una de las ventanas.

– ¡Ei atentos!  ¡que dice José que otra vez tenemos premio! – Grita uno de los miembros del grupo, interrumpiendo la algarabía general.

Tras dirigir sus miradas al centro del tubo, todos saltan y festejan brindando con sus copas, al ver los sueños de Mari-Trini convertidos en confeti tricolor, poco antes de que los pedacitos acaben de caer al contenedor azul, situado justo debajo del tubo, y que ya casi rebosa después de algunas horas de votaciones.

Aunque pudiera parecerlo, no son malas personas. Como Mari-Trini, tienen buen corazón, es sólo que están muy contentos.

Todos lo estaríamos de haber ideado un sistema tan perfecto que la hace feliz a ella, y al mismo tiempo, resuelve todos los problemas del país.

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El futuro de occidente

No sé qué le pasa a Europa. Imagino que acabó asqueada de sangre después de la segunda guerra mundial, o que se ha alelado de tanto pensar qué Ipad comprar. Puede que tanto capitalismo nos haya borrado el modelo de sociedad que deberíamos querer. El modelo en el que se supone que todos querríamos vivir.

Las muertes de ayer no son sólo 12. Hay que sumarlas a las 3000 del 11S, a las 192 del 11M, a las 56 del 7J. Hay que sumarlas a las que ha causado y causa ISIS, y otros grupos similares.

No digo que todas esas muertes estén causadas por los mismos terroristas. No lo sé, es posible que sean grupos que, independientemente de su tamaño, no tengan relación entre ellos. Pero eso no importa. Lo que sí es común es la idea. Una idea de sociedad tan asquerosa que por obvia no hace falta reproducirla aquí.

Esta es la respuesta que habría que dar:

1) Todas las grandes cabeceras europeas deberían incluir, en portada, y un mismo día de común acuerdo, la famosa viñeta:

El titular debería ser “Je suis Charlie”.
El subtítulo, debería ser la fecha en la que se va a celebrar la manifestación dónde se nos convoca, a todos, a defender con orgullo y dignidad nuestros derechos y libertades.

2) Todos los jefes de estado europeos deben convocar una rueda de prensa, el mismo día en que se publiquen las portadas, donde digan que eran conocedores de las mismas, y que las apoyan y defienden sin fisuras. Donde nos convoquen, también, a manifestarnos como una cuestión de estado.

3) Independientemente del éxito de convocatoria que tengan las manifestaciones, hay que garantizar la seguridad de las personas que acudan. Por lo que todos los estados convocantes deben sacar, ese día a sus calles, todo su potencial militar y a todas las fuerzas de seguridad del estado. Sí, tanques y aviones de combate, incluídos.

4) Al día siguiente, los medios de todo el mundo pueden sacar en portada lo que quieran. Podrían mostrar, por ejemplo, el potencial militar europeo, sumado a miles de voces pacíficas y libres, gritando bien alto que nos reímos de lo que nos da la gana.

5) Naturalmente, prendas como el burka o el nicab deben ser prohibidas también en toda la zona euro. No podemos tener documentos nacionales de identidad en los que se necesita una foto, y permitir que algunos salgan con máscara. Toda mujer que quiera o acepte ser humillada portando una prenda de estas, está en su derecho, pero no con nuestras leyes y por tanto, no en nuestros países. Si no quiere irse por su propio pie se la deporta y listo, y si sus maridos se ponen tristes porque se quedan sin ellas, ya pueden ir cogiendo el mismo camino.

6) Dinero público para religiones no hay. Para ninguna religión. Espacios públicos que cederles gratuitamente, tampoco hay.

7) Hay que dejar claro que sabemos que la mayoría son musulmanes normales, que no tenemos nada contra ellos siempre y cuando se adapten mínimamente a las normas del país de acogida. Que no es una cuestión racista. Se trata de hacer entender, a aquellos radicales incapaces de vivir en sociedad, que estamos dispuestos a enviarlos a conocer a sus 72 vírgenes por la vía directa. Aquí o en sus países de origen. Haya o no petróleo.

Me da igual quién promueva esto, si es Hollande, Rajoy, Merkel o José Mujica. Pero alguien tiene que hacerlo. Naturalmente cualquier nación que quiera sumarse, sea o no europea, sea o no occidental, es bienvenida.

Sí, lo sé, esto no evita atentados. Matar es fácil, y barato. Pero sí es una declaración de intenciones. Es la defensa de nuestras ideas, de nuestra moral, de nuestros principios de vida.

Las ideas buenas se defienden. Las malas… se combaten.

Tal vez podamos recordárselo. Tal vez, esto sea mejor que enviar una nota de condolencia al país vecino, mientras ponemos cara triste y esperamos el siguiente atentado.

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Conclusiones del 9N

Al final fui a votar. No me sentía bien quedándome en casa sin participar. Supongo que me pasó lo mismo que a Oriol Junqueras y a Joan Herrera. Como yo, querían un plebiscito pero al final vieron que iba a celebrarse la chapuza de Mas y ante eso, se encontraron en una situación incómoda.

Por la noche, en cuanto se conocieron los resultados provisionales, entrevistaron a los protagonistas. Mas tenía cara de haber cumplido con su deber, de tranquilidad al creer que se había librado del marrón. Junqueras, en cambio, estaba radiante. Ve su sueño materializarse a la vuelta de la esquina. Y eso ya deja muy claro la lectura de los datos que ha hecho, que desde luego no coincide con la mía.

Antes de seguir comentando la jugada, vaya por delante que confío en el buen hacer de los voluntarios. Es evidente que es más fácil encontrar un solarium en el centro de la tierra que un voluntario a favor del No detrás de una urna el 9N, pero eso a mí no me hace dudar. Puedo equivocarme, pero confío en que exceptuando alguna incidencia aislada que se haya podido producir, los voluntarios han contado los votos tal cual se depositaron en las urnas. Y pienso esto básicamente porque me encaja el escrutinio final.

Vamos a analizar pues los datos:

  • El 80,91% de los que fueron a votar quieren que Cataluña sea un estado independiente.
  • El 14,50% no quiere que Cataluña sea un estado independiente.
  • Hubo 22.755 personas (un 0.97% del total) que directamente no entendieron la pregunta porque sólo votaron Sí a la primera opción. Aquí supongo que habrá de todo aunque la mayoría serán personas que querían votar Sí / Sí y no se enteraron. Un 0.97% puede parecer muy poco, pero si hacemos una fila con 22.000 personas la cosa abulta bastante más. La pregunta no era complicada de entender,  cosa que sirve para demostrar que en Cataluña hay gente malinformada como en todas partes, y para evidenciar que la consulta no se ha explicado bien. Nos han llamado a votar sin hacer el trabajo pedagógico necesario.

Dicho esto, la lectura que ha hecho Junqueras es muy sencilla: un 80,91% de todos los ciudadanos catalanes quieren la independencia. No un 80,91% de todos los que fueron a votar, que sería la interpretación correcta, sino un 80,91% de todos los catalanes. Hay, según él, una mayoría amplísima a favor del cambio. Y teniendo en cuenta que considera que tener una mayoría del 50% más un voto ya es suficiente para generar un cambio tan relevante, ya os podéis imaginar que ahora mismo no cabe por ninguna puerta.

Y esto es lo que yo tengo que decir:

  • No hay censo oficial, pero parece ser que estábamos llamados a votar 6.228.531 catalanes. Fuimos a votar, 2.344.828 catalanes. Por lo que hubo un 62.35% de abstención. Y estaba claro que iba a pasar, por eso me quejaba aquí. Si convocas una consulta con la boca pequeña… ¿Qué coño esperas? ¿Esa es tu forma de movilizar a la gente? Estoy convencido de que un plebiscito celebrado en las condiciones escocesas tendría una participación más o menos igual de alta, entre el 70% y el 80%.
    La mayoría de la gente que no fue a votar son los partidarios del Sí / No, y del No. Los independentistas llevan mucho tiempo esperando la ocasión de expresarse, y fueron en masa. Está claro que no el 100%, pero sí considero evidente que hubo mucha menos abstención en su bando. Ellos han convocado las manifestaciones. Ellos han movilizado a la gente para que salgan a la calle, para que difundan su mensaje, para que vayan a votar. Ellos han dedicado algo más que un domingo a tratar de cambiar las cosas. Ellos tienen una causa y están dispuestos a conseguirla.
  • Al otro lado, los partidos que están en contra de la independencia (PP, “Ciutadans” y PSC) lo único que han hecho es poner palos en las ruedas y decir a la gente que se quede en casa. Entendiendo este escenario es mucho más fácil de comprender que la consulta no es en absoluto representativa de la voluntad popular.
  • Si algún día nos pregutan algo más, tenga que ver con la independencia o no… ¿también se podrá votar a partir de los 16 o subirán un poquito la edad mínima? Ellos saben que en la gente joven el independentismo cala con fuerza, y lo han aprovechado para la ocasión.
  • En Cataluña, hay mucha gente demócrata con ganas de decidir su futuro. Negar eso, poner piedras en ese camino, lo único que hace es llenar de pétalos de rosa el camino de los independentistas y demuestra, una vez más, que hay partidos que están muy lejos de la gente y que se preocupan sólo por sus intereses electoralistas. Me indigné cuando el gobierno de Ciu apaleó a los indignados de plaza Cataluña, negando a la gente su voluntad de expresarse, y me indigno ahora cuando veo al ministro Català hacer unas declaraciones tan impresentables. En los grandes asuntos, Ciu y PP son la misma cosa, conviene no olvidarlo.
  • 340.093 personas hemos ido a decir que no queremos la independencia. Eso teniendo claro que era una consulta que no servía para nada y que por lo tanto nos podíamos quedar en casa viendo la tele sin mayor problema. Además, hay 13.201 personas que no lo tienen claro pero también han ido a votar.
    Y eso demuestra que hay muchos catalanes honrados con sólidos principios democráticos. Sin que, como decía antes, ningún partido nos haya llamado a las urnas, hemos salido de casa, hemos votado y nos hemos vuelto, sin hacer ruido y sin tener intención de boicotear nada. Lo fácil era decir: a mí ya me está bien la situación actual, por lo tanto con no participar tengo el problema resuelto. Pero en lugar de eso hay 353.294 personas que han participado. No sé si son muchos o pocos pero desde aquí les digo que me alegra mucho saber que hay gente que vale la pena ahí fuera viviendo cerca de uno.
  • Me alegro de que el gobierno central no lo impidiera. Al final y en contra de lo que vaticiné, no hubo ningún intento de retirar urnas por parte del estado. Habría sido de una enorme torpeza por su parte y por una vez ha venido bien la actitud habitual de Rajoy de dejar pasar el tiempo. Esto ha creado un precedente interesante, y es que ahora el gobierno vasco, por ejemplo, podría convocar una consulta ilegal como esta y llevarla a término. Espero que si lo hacen tengan un presidente a la altura para desobedecer en condiciones.
  • La conducta y el ambiente fue totalmente ejemplar, igual que cuando hicieron la V, igual que cuando hicieron la cadena humana. Cuando el independentismo se moviliza en masa, sólo veo el civismo propio de un dignísimo pueblo europeo.
    Sigo estando en contra de construir un estado nuevo para separarnos de personas que son iguales que nosotros. Sigo pensando que marcharse es un error y que muchos dudarán en cuanto se confirme, más tarde o más temprano, que la creación de un estado no supone per se ninguna solución a los problemas. Pero también soy consciente, de que no son pocos los procesos soberanistas que a lo largo de la historia acabaron en odio, rencor y sangre. Por mi parte, desde luego, si tengo que aterrizar en un nuevo estado por decisión mayoritaria de sus ciudadanos, que sea en Cataluña, y con esta gente.

Por último, para que quede claro lo serio que se ha tomado mi gobierno este proceso, aquí va una pequeña curiosidad. Si visitas la home de la web de la consulta:

http://www.participa2014.cat/

Muestra unos datos de participación:

Datos de participación según la home de la web de la consulta

Y si consultas la página con el escrutinio total (que está enlazada desde la misma home):

Enlace en la web del 9N

http://www.participa2014.cat/resultats/dades/ca/escr-tot.html

Da otros datos:

Datos de participación según la página interior con el escrutinio total, de la web de la consulta

Hay 39.538 personas de diferencia. Casi nada.

Estos nos van a sacar de la mugre, según ellos, en cuanto pongamos aduanas en Aragón, pero está visto que ni para revisar una web de dos páginas tienen capacidad.

 

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Mañana estamos convocados

A un paripé, pero convocados.

Al final hicieron la consulta que yo quería. Mi opción a) equivale a votar Sí / Sí. Mi opción b) creo que vendría a ser votar Sí / No y mi opción c) Es votar No a la primera pregunta.

Menos por un pequeño detalle. Yo quería un plebiscito, no una especie de encuesta que se convoca con la boca pequeña y pidiendo permiso. Eso puede montarlo cualquier organización independentista, igual que yo podría montar una votación sobre cualquier otra cosa. Y ni sus encuestas ni las mías tienen el valor que necesita una cuestión tan importante.

Algunos podrían decirme que claro, que no ha quedado más remedio porque Rajoy es como es, pero a mí eso no me sirve.

Rajoy ha hecho exactamente lo que cualquier persona con los ojos medianamente abiertos podría esperar de él, que es no hacer nada salvo exigir al Constitucional que diga que no a cada pasito catalán, y que lo diga rápido.

Por otro lado, aunque el Constitucional no fuese un tribunal de broma que da vergüenza ajena casi siempre, y que es tan independiente del poder político como un pez payaso lo es de su anémona, tampoco puede decir otra cosa.
Si su función es interpretar y hacer cumplir esa ley, tiene que aplicar el artículo dos, que es bien clarito.
Es cierto también que ese artículo es en sí mismo ilegal, si tenemos en cuenta que España forma parte de las naciones unidas, lo que significa que acepta el artículo 1.2 de la carta fundadora.

Pero mejor nos olvidamos de las cuestiones legales. No me interesan demasiado, y a Rajoy tampoco. Mi postura se fundamenta en valores morales y la suya en simple imperialismo.

Estoy en contra de la independencia pero a favor de un referéndum vinculante que permita, a los catalanes en este caso, decidir su futuro. Y si queremos tener un estado propio, adelante. ¿Por qué? pues porque en cualquier tipo de relación, si una parte quiere separarse, debe tener derecho a hacerlo.
Y a la otra parte se le puede preguntar también, claro, pero su opinión no puede ser vinculante. Defender lo contrario a esto, es defender el sometimiento. Y el sometimiento no suele acabar bien.

Esto que me parece muy obvio, Rajoy no lo respeta porque es imperialista y tiene que contentar a su electorado, al menos a los más fieles, que también son imperialistas.

Pero la cuestión es que eso no ha debido sorprender a nadie. Mas sabía que Rajoy y el gobierno central iban a decir que no sin fisuras de ningún tipo, y que el Constitucional iba a decir lo mismo. Y sabiéndolo ha andado mareando la perdiz y engañando a la gente cuando ni él ni su partido han sido independentistas nunca. En la diada de 2012 lo único que vio fue la posibilidad de ganar muchos votos. Se sumó al carro de la independencia y desde entonces lo único que ha hecho es darse cuenta de que se ha metido en un marrón que no tiene los cojones de liderar. Bastó que el Constitucional diera su previsible respuesta para ver como se rajaba y hacer un sucedáneo de plebiscito que es una tomadura de pelo a los ciudadanos.

Cuando uno se plantea rebelarse contra algo, debe estar dispuesto a hacerlo hasta el final. No importa contra qué o quienes pretendas rebelarte, lo mismo da que sea contra un jefe, un estado, o un marido con la mano muy larga. El procedimiento para hacerlo es muy sencillo de comprender:

  1. Tienes que medir fuerzas y saber hasta dónde puedes y estás dispuesto a llegar
  2. Si pretendes liderar un movimiento, debes ser sincero y explicar a tus representados todas las conclusiones que has extraído en el punto 1
  3. Y a partir de ahí pelear hasta las últimas consecuencias, sabiendo que puedes ganar o perder

Pero para hacer eso hay que haber dedicado tiempo a pensar y además tener bastante valor. Mas no tiene los principios morales necesarios para meterse en una guerra ni la mitad de grande que esta, y esos principios es lo único a lo que vas a poder agarrarte para continuar, cuando tus adversarios empiecen a hacer su trabajo.

Si tus principios son que tu gente debe poder votar de forma vinculante sobre este asunto, debes ponerte ante los micrófonos y dejar claro, una y otra vez, que vas a desobedecer cualquier orden que implique acatar aquello que no consideras justo para a partir de ahí, mantenerte firme.

Y si viene cualquier autoridad enviada por el gobierno central, dejas que te esposen, vas el primero a la cárcel, y ahí habrás demostrado ser una persona confiable, incluso a personas como yo que no son de tu cuerda.

Pero en lugar de eso ha ido diciendo que se iba a hacer una consultilla, que no es vinculante sino para conocer la opinión de la gente, sólo para ver si así se lo permitían y él podía fingir que había cumplido con su programa electoral. Todo esto con Esquerra al lado, que oliendo su esperada libertad, se ha dejado engañar y ha formado gobierno con un partido corrupto del que empiezan a conocerse algunas suciedades de las muchas que aún faltan por salir.

Otra cosa a comentar es la opción del Sí / No. Opción que se añadió fundamentalmente por el PSC, ese pastiche descabezado que no sabe qué defiende ni a dónde va. Y nadie está explicando o defendiendo esa posición y lo que conllevaría, por lo que votar eso es aún más incierto que votar por el doble sí.

Es todo un tremendo despropósito que no sé como terminará. Lo que sí quiero decir es que la apuesta que hice en su día ya no sirve. Una consulta tiene legitimidad cuando los partidarios de todas las opciones han podido expresarse correctamente, se ha dado un tiempo razonable a la ciudadanía para pensar, y se deja claro desde el principio que la voluntad popular será respetada. Si se hubieran dado esas condiciones, habría seguido manteniendo mi apuesta. Pero aquí ha ocurrido todo lo contrario, hay mucha gente que sabe que la consulta no va a servir porque es lo que se intuye de las palabras de su propio presidente y que no irá a votar, sobretodo los partidarios del no. Además, la negativa del gobierno central lo único que consigue es provocar el aumento del Sí / Sí, por lo que cuanto más tiempo pase, más pequeño será mi 60% y más grande el 40%.

A eso hay que añadirle lo que hará el gobierno central mañana… No sé cuál es su plan, imagino que tratarán de evitar que se vote, al menos en algunas zonas, sin provocar al mismo tiempo demasiada violencia. Así obtendrían las fotos que necesitan para contentar a su electorado y que al mismo tiempo, son las que necesitan los independentistas para ganar aún más adeptos a su causa.

Luego vendrán seguramente unas elecciones plebiscitarias que serán una chapuza aún mayor que la encuesta de mañana. Y ahí podría ganar Junqueras, para arrancarse luego con una declaración unilateral de independencia y llevarnos a la tierra prometida que nos anuncian unos carteles amarillos por todas partes:

ara_es_lhora

Junqueras, al menos,  no se va a arrugar. Es del primer tipo de independentistas que comenté aquí. Verá la senyera, y sabiendo que pertenece a un estado independiente, se sentirá feliz.
Si vienen mal dadas, si en los principios del nuevo estado hay problemas financieros importantes, no va a querer volver con mamá.

Pero tengo la impresión de que hay muchos independentistas más flojos que Artur Mas.

Y con una base débil, cualquier castillo, por alto que sea… puede caer.

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Sobre la cuestión catalana

Hace muy poco, me encontraba yo comiendo en un restaurante Ateniense. Al vernos, el camarero, para hacerse el simpático y aprovechando que sabía algo de castellano, nos dijo:

¡Oh, Barcelona! qué bonito, viva Barcelona, viva Cataluña independiente. Yo lo miré y le dije: – No no, por mí no. El tipo dijo después: ¿Ah no? ¿cómo es? ¿Más o menos 50 por ciento quiere 50 no quiere? Y le contesté que sí, que más o menos creía que era así el asunto.

Para describirme un poco más, diré que soy nacido en Cataluña, hijo de almeriense y murciana que vinieron aquí hace unos 50 años en busca de algo más de prosperidad. En mi casa no se ha mamado nacionalismo alguno, ni español ni catalán y nunca nadie me ha comido la cabeza diciéndome lo que tenía que pensar sobre este asunto.

Me considero apátrida. Aprecio a Cataluña y a España, amo incluso algunos lugares pero soy consciente de que eso es así por una cuestión azarosa. De haber nacido belga o suizo, querría a esos países. La patria es para mí y en general, refugio de gente con valores pobres, prioridades desenfocadas y escaso pensar. Adorar un paisaje, un lugar o una tierra es comprensible. Algo que puedes ver todos los días o que simplemente te recuerda algún momento de gran impacto emocional en tu vida, es de apreciar. Pero amar o defender la territorialidad del suelo en base a cuestiones que no son prácticas es un error que la humanidad aún no ha sido capaz de superar. Y ya es triste, a estas alturas. Qué fácil es ser patriota en un país desarrollado.

Mi patria son mis amigos y mi familia, es también la mujer que espero o los hijos que llegarán… Ellos son los que determinan el valor de un territorio. Y lo son para mí y para todos, pero sólo algunos nos hemos dado cuenta de eso. El resto aún gasta fuerzas en defender causas que rara vez valen la pena.

Desde hace dos años, la diada de Cataluña es capaz de convocar a muchas personas pidiendo la independencia. Ciertamente ha habido una explosión secesionista en la que yo no encajo.

Fundamentalmente se puede ser independentista catalán por dos razones:

- Razones identitarias: Ésto pasa en todas partes. La historia va cambiando las cosas, y todos somos libres de elegir con qué momento quedarnos. Para mí la situación actual, estatalmente hablando, ya es correcta. No me acaba de gustar el modelo autonómico porque uno al final no sabe a quién culpar cuándo las cosas no funcionan, y no deja de ser un apaño que se hizo para tratar precisamente, las cuestiones catalana vasca y gallega, al que todos se apuntaron. Pero por resumir, ya me parece bien que Cataluña esté dentro de España. Veo un mapa con Cataluña dentro y no me causa ningún malestar.

No es el caso de los independentistas que podríamos poner en esta categoría, ellos prefieren volver a otros momentos de la historia. Pues bien, ambas posturas son respetables. Estos independentistas, los que lo han sido siempre, no cambiarán su opinión en base a la situación financiera del país. Simplemente quieren que se pueda reflejar la singularidad catalana con un estado propio.

- Razones económicas: Aquí se han sumado muchas personas últimamente y la verdad, me sorprende la facilidad con que lo han hecho. Según la Generalitat Cataluña tuvo en 2010 un déficit fiscal de 16.500 millones de euros. Según el estado… no se sabe. Algún dato hay pero cuesta encontrar información sobre este tema. Y es normal que no se pueda encontrar información en un país que tiene al parecer los mismos niveles de corrupción que Botswana.

Un país corrupto no suele ser transparente y aquí viene una de las cosas que más me inquietan. Si finalmente se hace la consulta, de la que soy partidario aunque con matices, la inmensa mayoría de las personas que vayan a votar, yo incluido, lo harán sin basarse en  ningún dato fiable.

¿Cómo es posible que casi todo el mundo tenga clara su postura sobre el tema del independentismo, más aún cuándo lo tienen claro en base a cuestiones financieras, cuándo no se puede conocer la realidad?

Si uno viaja por el resto de España se da cuenta por lo general de que las infraestructuras son mejores que las nuestras. Otras cosas son aún más claras, como cuando parecía evidente que el primer ave sería Madrid-Barcelona, y se convirtió en Madrid-Sevilla por una simple cuestión electoralista. O el servicio de cercanías de Renfe catalán, que va fatal y que enseña sus vergüenzas en cuanto se le compara con los “Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya”, 100% catalanes.

Así que datos aparte, parece que hay un problema financiero que arreglar. No me extrañaría incluso que el déficit fiscal fuese superior al que reclama la Generalitat, pero es una intuición, no puedo saberlo. Y aquí es dónde está el tema, yo no puedo saberlo porque tengo la desgracia de vivir en un país opaco, y esa no es sólo mi desgracia, si no que es también la de aquellos que están convencidos de construir un nuevo estado para solucionar las cuestiones dinerarias. Por qué ellos están seguros de conocer los datos correctos y yo no, es algo que desconozco.

Los principios de los primeros son más sólidos. Pueden estar basados en hechos históricos que como siempre, son discutibles. Pero al fin y al cabo quieren la independencia porque prefieren un momento histórico concreto, y su posición no va a cambiar.

Pero el caso del segundo grupo es distinto. Yo creo que Cataluña puede funcionar muy bien como país, de veras lo creo, así que no tengo miedos en ese sentido. Pero que crea eso no significa que no contemple la posibilidad de que en un periodo de tiempo determinado las cosas nos vayan peor y otros, con los que ahora compartimos país hayan mejorado.

Estoy en contra de la independencia desde ya pero las voluntades de aquellos que sólo quieren independizarse por cuestiones financieras pueden deshacerse como azucarillos en cuánto vengan mal dadas. Las situaciones cambian, los ciclos existen, y si algún día no somos tan prósperos no vale volver. Si nos vamos es para siempre.

Imagina un estado en el que fuera posible decidir de forma directa sobre las cuestiones que afectan nuestras vidas y del que todos fuésemos parte. Formado por ciudadanos con buena formación y con gran cultura democrática, que se sintieran insultados al tener de presidente a un tipo como Rajoy, y reaccionaran como debe hacerse ante los insultos. En un estado así, la delimitación territorial es absolutamente irrelevante. Los españoles no hemos sido capaces de construir eso por nuestra propia inutilidad y ahora hay muchos catalanes que ven en la independencia la solución a todos sus problemas.

Si las cosas siguen así, se acabará creando un estado nuevo para separarse de otro grupo de personas iguales a nosotros. Si Cataluña estuviese dentro de Irán, yo sería el primer independentista pero no es ese el caso. Las diferencias con el resto de españoles son mínimas, si es que las hay por mucho que  nos intenten convencer de lo contrario. Con unos medios de comunicación más serios y un mayor sentido crítico de todos seguramente las cosas habrían ido de otra manera.

Pero la crispación vende más diarios y en base a eso se ha ido creando en ambos lados una madeja de sentimientos negativos que algunos no sabemos cómo desliar y a otros ya les va muy bien.

Un claro ejemplo es Artur Mas, que alentado por el 11 de septiembre de 2012 decidió unirse a la causa independentista y adelantar unas elecciones a las que se presentó con estos mesiánicos carteles:

cartell-artur-mas-ciu

Creyó que era nuestro líder. Se equivocó. Y a mí que se estrelle en las elecciones me da igual, lo que me preocupa es que haga un referéndum con la pregunta equivocada.

Que no fui a la vía catalana ya debería ser evidente. Pero sí he estado en manifestaciones multitudinarias para defender otras cosas, y uno siempre se va con la sensación de que el movimiento es imparable, que los distintos poderes no van a poder frenar la voluntad de todos. Y luego lo que pasa es simplemente… nada. Bien porque mucha gente no ha ido, bien porque los que sí fuimos renunciamos a seguir luchando resulta que al final la voluntad popular no es tan popular como uno cree.

En Cataluña, no hay tanto independentismo como se piensa fuera ni como piensan muchos políticos, Mas incluido. Al menos esa es mi percepción. Y si se pregunta sólo si se quiere un nuevo estado, se cumplen mis previsiones y decidimos que no, ya no hay margen para arreglar la cuestión financiera. Los partidos que están a favor del independentismo habrán quedado deslegitimados tras el duro golpe, y los que no lo son, han buscado siempre mostrarse tan españolistas que tampoco reclamarán lo que es nuestro, si es que realmente hay algo que nos deban desde el gobierno central.

Quiero que se haga la consulta, y aquí vienen los matices, pero que sea una consulta que de verdad pueda reflejar de la mejor manera la voluntad catalana. Algo similar a lo que sigue:

a) Quiero que Cataluña sea un nuevo estado dentro de Europa

b) Quiero que Cataluña tenga un concierto económico como el del País Vasco

c) Quiero que todo siga cómo está

Y si la mayoría de las personas elige la opción a), lo respetaré y ayudaré en lo que pueda a construir un nuevo estado que valga la pena, algo parecido a lo que defendía yo antes. Soy catalán y demócrata, no voy a irme, no voy a montar numeritos, no voy a llorar simplemente porque mi opción no coincida con la de los demás.

Pero los políticos catalanes, que tanto se están llenando la boca con respetar la voluntad del pueblo, tienen que ser capaces de hacer respetar la voluntad real y más beneficiosa para el pueblo y eso pasa forzosamente por incluir en el referéndum como mínimo, unas opciones similares a mis b) y c), cosa que no se están planteando.

Si dejamos que lo hagan mal, perderé yo, perderán los míos, perderán los que son de verdad mi patria. Y no quiero que eso suceda.

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