Darwin tenÃa razón
Era agosto, y hacÃa calor, mucho calor.
En una habitación de hospital dos vidas estaban a punto de cambiar. No era su primera vez y sin embargo habÃan vuelto a surgir las mismas dudas…
¿Seremos capaces de hacerlo bien? ¿y si nace con algún problema? hasta ahora nos las hemos apañado pero con dos, será más difÃcil…
Esas y otras muchas preguntas rondaban sus cabecitas. Horas después la vida se abrió paso inexorablemente y la criatura nació.
Pasados cinco años, sintieron de nuevo esa horrible angustia hasta que su niño empezó a llorar. Y como si de algo mágico se tratase, se contagiaron. No hizo falta mirarse, ni hablar, ni acudir a ningún notario, sabÃan que pasara lo que pasara harÃan todo aquello que fuera necesario para cuidarlo, para protegerlo, para defenderlo hasta el fin de sus dÃas. Como su hermana, habÃa pasado a un primer plano.
El primero en verlo fue su padre. Antonio, tenÃa la piel tostada. En tiempos en que no existÃa la metrosexualidad las batallas entre el hombre y el sol se libraban sin intermediarios. Colocó a la criatura encima de una mesa y puso en práctica todos sus conocimientos de medicina. Tras revisar que tenÃa dos manos, dos pies, un par de orejas y de ojos respectivamente, un pene y dos testÃculos respiró tranquilo.
¡UFFFF! Parece que está todo bien. - se dijo -
En los años sucesivos el niño recibió innumerables muestras de cariño y entrega. Cada dÃa, tal y como ocurrió con su hermana subÃan un peldaño más en la escalera del sacrificio, que en esa casa, parecÃan llegar a infinito.
Cuando llegaban del campo, los domingos, él era el primero en ducharse. Sino, se iba enroscando en el sofá y no habÃa forma de moverlo después.
Isabel era limpiadora. TenÃa la espalda algo fastidiada y tanto limpiar dentro y fuera de casa habÃa endurecido sus manos.
Ella era la encargada de bañar al chaval, y lo hacÃa como si en ello le fuera la vida. No se trataba sólo de limpiar, no era deformación profesional sino amor lo que movÃa sus manos. Al acabar, lo envolvÃa en una toalla y lo sentaba encima de la lavadora, que estaba dentro del mismo baño en aquella antigua vivienda.
Ya está mi niño, ya pronto estarás sequito - decÃa mientras pasaba la toalla suavemente sobre la que parecÃa ser la piel más delicada del mundo. Luego lo peinaba, lo vestÃa, se lo comÃa a besos, y con un serio “venga, a cenar y a dormir” daba por terminada la tarea.
Pasaron los años y alegrÃas y penas se sucedieron a partes iguales. Él, ya adolescente tuvo algún problema de salud que provocó gran sufrimiento en sus padres. Recordaron el pacto que habÃan hecho cuando nació, sin hablarlo entre ellos, sin mirarse, sin notarios… y se esforzaron para hacer cambiar la situación. Finalmente, conviertiendo en propio el dolor ajeno y tras luchar mucho tiempo la situación mejoró. El chaval volvió a sonreir. Y de nuevo, ellos, se contagiaron.
Hace una semana, madre e hijo hicieron un traslado. Él se fue de casa, consideró que al fin era el momento de volar del nido. Con 28 años parecÃa algo razonable y aunque ella no estaba del todo de acuerdo, no le quedó más remedio que aceptarlo. Pensaba en quién le cuidarÃa cuando tuviera fiebre, quién le insistirÃa en que comiera verdura, quién se preocuparÃa por él si llegaba tarde… La ausencia de respuestas a esas preguntas le causaba gran angustia. Pero se resignó, al fin y al cabo, lo que ella quisiera no era demasiado relevante, el orden de prioridades seguÃa siendo el mismo.
En ese traslado, el antiguo niño, a punto de independizarse ya, contempló emocionado como su madre colocaba su ropa en los cajones. En silencio y con devoción absoluta colocó las prendas como si el aglomerado del armario fuese tan delicado como la piel de aquél niño a quién hacÃa ya largo tiempo, secaba con una toalla encima de la lavadora.
MuchÃsimos siglos han pasado desde que un primate se pusiera de pie para observar mejor el terreno por el que se movÃa y sin embargo, el instinto de protección a las crÃas sigue siendo el mismo.
Dudo que esa crÃa olvide alguna vez todo lo que Antonio e Isabel hicieron, y espero que no tenga dudas sobre qué hacer si alguna vez debe devolver parte de todo lo que recibió. En caso contrario, habrÃa sido preferible que aquél primate hubiera seguido gateando hasta nuestros dÃas.
April 15th, 2009 at 9:30 pm
Oooooooooooooh, qué bodito, se me ha caÃdo una lagrimilla y todo… snifff…
Esta frase es para enmarcarla:
“En tiempos en que no existÃa la metrosexualidad las batallas entre el hombre y el sol se libraban sin intermediarios.”
Hay que hacer algo con ella, un libro, un corto, algo…
Apa, nos vemos. A10
April 15th, 2009 at 9:51 pm
Hola Tonitú.
Es la mejor frase sin duda, dirÃa incluso que es literatura. Si algún dÃa consigo que haya más de una frase asÃ, quizás escriba un libro
pero hasta entonces lo veo difÃcil jejeje
April 18th, 2009 at 2:55 pm
Qué bonito, por favor! los papis de ese chico, deberÃan leerlo….
Ahora!, haz el favor de poner comas en tu frase de libro, sino no la acepto, ñeñeñeñe.
Besis
April 21st, 2009 at 9:32 pm
Holaaaaa:
Ahora que ya vives en el piso, tendrÃas que comentar qué tal van los primeros dÃas de soltero desmadrado
Saludos
April 21st, 2009 at 9:50 pm
Marifrusi: Siempre pidiéndome que le ponga sentimiento al asunto y cuando le pongo un poquito te quejas de las comas (que por cierto creo que están bien puestas
) ya te vale…
Tonitu: Tienes razón pero voy muy liado y no podrÃa dedicarle mucho tiempo, pero lo haré. Leeréis mis aventuras por aquÃ.
April 24th, 2009 at 12:14 am
Pero que mierda es esta! A ver si te has vuelto flori. Confio en que los sandwichs caducados te hayan provocado una intoxicación neuronal. No hay ninguna duda sobre lo que tiene que hacer el primate si la cosa se pone chunga, huir en linea recta cual gorrinete pisando al projimo si es menester. No lo olvides, de devolver nada que eso es antievolutivo a correr tieso, el gorrino es el listo el primate no.
A mà la frase que mas me ha llegado ha sido: “Era Agosto y hacÃa mucho calor” verdades como puños tÃo, joder que me emociono.
April 24th, 2009 at 12:20 am
Estimado Esposo de MarÃa del Frusar Qué haces despierto a estas horas perro ? ya me imagino, tocándote los cascabeles…
No te preocupes que mis dosis de testiculina siguen como siempre, o eso creo…