Archive for the ‘Cosas mías’ Category

¡Urgente!

Saturday, August 21st, 2010

Por pérdida progresiva y preocupante de fe en las mujeres de mi generación, se busca al menos una que cumpla los siguientes requisitos:

1) soltera
2) adulta
3) cuerda
4) nacida entre el 78 y el 82

¿Para qué? para saber que existe, sólo eso.

Dejen razón en los comentarios.

Gracias.

9º Triatlón popular de Malgrat de Mar - La crónica

Monday, July 26th, 2010

Estáis a punto de leer, por primera vez en la historia de todas las cosas escritas en Internet, una crónica  de extensión inversamente proporcional a la distancia recorrida en una prueba deportiva. Esto es, no creo que nadie haya hecho una crónica de un Ironman más larga que esta. El que esto escribe, ya sabe que hacer algo así es ridículo. Pero la ilusión nunca atiende a razones lógicas:

El sábado estuve muy nervioso. Pero mucho. Por la tarde fui a nadar un rato y me quedé más relajado, aunque tenía una tensión abdominal acojonante. Llego a casa, ceno y empiezo a prepararlo todo. Reviso la kilométrica checklist que había hecho y veo que no falta nada. Con la tontería pasa la 1 de la madrugada. Calculo a qué hora tengo que salir para Malgrat y empiezo a jurar en hebreo. Maldita sea, tengo que levantarme a las 6 am para desayunar tranquilo y llegar allí bien. Al final, peco de optimista y me pongo el despertador a las 5:50.  Cuento una hora de trayecto, más 20 minutos para buscar aparcamiento. No me he pasado de precavido ni mucho menos. El problema está en que había planeado irme a dormir pronto porque estaba muy cansado y voy a dormir menos de 5 horas…

A las 5:50 creo haber oido el despertador. Por supuesto, no me levanto. Espontáneamente abro los ojos una hora después. Cojonudo, sólo voy una hora tarde. Me estreso y pienso que tengo que llegar como sea. Menos mal que lo tengo todo preparado, me calzo las lentillas y empiezo a comer cereales a lo semi-guarro (se coge una cuchara y se comen directamente de la bolsa, crudos. Para hacerlo con el sistema guarro sin el semi sólo hay que sustituir la cuchara por la mano y listos). Bebo agua y me zampo también un plátano.

Echo un vistazo muy rápido a todo para no dejarme nada en casa, y para el coche que me voy con los bultos (suerte que la bici ya estaba en el coche desde el día anterior) . Le doy alegría al acelerador y sobre las 8:30 llego a Malgrat. Siguiendo las indicaciones del gps me encuentro con un descampado donde pone: “parking triatló”. Gracias tíos… ¡Me habéis salvado la vida! estos 20 minutos que había contado para buscar aparcamiento y que me acabo de ahorrar han sido una bendición. Me veía ya entrando al agua con todo el mundo superando la primera boya (y lo habría hecho, no tengáis duda). Veo más gente que llega y va relajada y me tranquilizo. Ya sé que llego bien y voy a hacer la prueba.

De camino a la salida veo que el cuentakilómetros no funciona. Llevé la bici a arreglar y me pusieron el cable bien, porque lo llevaba que daba pena verlo. Pero ahora no va. Le echo un vistazo sin saber por qué coño es y como voy estresado pues lo dejo para cuando esté en boxes.

Me acerco a pedir el dorsal y todo el tinglado y me llevo la última camiseta talla “M”. ¡Ole! primero el “descampao” y ahora esto, con tanta suerte, a este ritmo pincha un tercio, al otro tercio se le rompe la cadena y los que quedan se ahogan en el mar menos cuatro gordos que llegarían detrás mío para no desmerecer mi resultado :D

Me voy para boxes, dejo la bici en un sitio apartado y preparo el resto de cosas: pongo los dorsales en la bici y en la camiseta, dejo los calcetines, las zapatillas, la toalla, el casco, la bebida isotónica y las gafas de sol más o menos a mano. Intento arreglar lo del cuenta kilómetros sin éxito. Es una putada, con lo planeado que lo traía todo, y esta que es la única herramienta que podía darme referencias, no va. Finalmente me olvido del tema y voy a pegarme un chapuzón. La organización ya está diciendo que en breve se hace el briefing, a las 9:15 empieza la carrera y son las 9 pasadas ya. Joder, ¡qué estrés!  si no fuera tan capullo no tendría estos problemas. Me baño y al salir ya está casi todo el mundo en la línea de salida. Me acerco y a los pocos segundos, empieza todo quisqui a correr a la desesperada. Hago lo propio y tras unos 75 metros pa dentro.

¡Cuanta gente! Nadar rodeado de unas 350 personas es una pasada. Aunque el agua está muy limpia, a causa del burbujeo del personal no se ve nada. Ves un metro de agua, pies, culos y sobre todo burbujas. Hasta la primera boya no se ve nada. Levanto el cuello, veo cabezas y si veo hueco doy un par de brazadas, para volver a parar, volver a sacar la cabeza y así continuamente. No veo la primera boya hasta que no estoy muy cerca, de la gente y el alboroto que hay. Es acojonante. Con tanta gente, tienes la sensación de que los demás te están girando, que tú no haces nada y que la masa te lleva. A partir de la primera boya empiezo a poder nadar con tranquilidad. Veo un tío a mi izquierda y lo cojo como referencia, si yo me tuerzo, él también. Cuesta mucho ver la próxima boya pero la veo antes que la primera. Al girar la segunda boya me llevo un par de ostias en la cabeza de alguien que va dando brazadas de forma poco ortodoxa. Me da fuerte pero yo sigo a lo mío. Alguna he repartido, aunque no demasiado fuerte.

De la segunda boya a la salida más tranquilidad todavía. En los últimos metros me adelantan unos 8 fácilmente. Retuerzo el cuello y cuento unos 15-20 por detrás. Ya voy contento.  No pierdo la cabeza por los que me han adelantado y sigo a mi ritmo. Al final salgo del agua en menos tiempo del que había previsto. Esta vez no ha sido como en Banyoles, se me ha hecho cortísimo.

Llego hasta la transición y empieza el festival. Intento quitarme la arena de los pies sin demasiado éxito. Me he traido un cubo para llenarlo de agua y remojarme antes de ponerme los calcetines pero voy tan justo que no me da tiempo a llenarlo. Con lo delicado que soy yo para llevar arena en los pies, y ahí estoy, con los pies rebozados y los calcetines por encima. Me pongo las zapatillas y veo que molestan los granitos pero no voy a estar allí toda la mañana para ir a lo fino. Que sea lo que tenga que ser y si molesta pues mala suerte. Al ponerme la camiseta se me hace un ovillo y me estoy como 20 segundos para deshacer la pelotera que se me ha liado en la espalda :D Acabo, me pongo las gafas de sol, el casco y saco la bici. Cuando salgo de boxes y me monto en la bici me emociono un poquito. ¡Una cosa menos!

Nada más coger la bici veo que hay dos opciones para salir del paseo: bajando unos escalones o por una rampa en la que hay un ángulo recto y donde me voy a tener que bajar. Los dos que llevo al lado bajan los escalones. Yo pongo cara de espanto y tiro por la rampa (¡Globero’s power!). Salimos de la playa y entramos al pueblo. Los dos que llevaba delante se van por la derecha y cuando voy a seguirlos me dice un organizador que para la izquierda. Lo pienso y es correcto, es para la izquierda, pero ¿los otros dos a dónde cojones van?

Empieza la bici, En el tramo llano tenía pensado ir a 25 km/hora más o menos. Como no lo llevo no lo sé, pero diría que iba a 20-25. Ya en lo plano me pasan un par. Llega la primera subida y me lo tomo con calma. Veo que la subida es más larga de lo que pensaba, y más larga, y más larga, y más larga. Me cago en la ostia puta, ¿cuando coño acaba ésto? Pongo el molinillo (al loro, de 27 marchas, y no me sobra). Mucha gente se ha bajado ya de la bici y andando van casi al mismo ritmo que yo. Pero yo he venido a bajarme de la bici lo mínimo posible y eso hago. Cogemos pista y sigue subiendo el tema, y subiendo y subiendo. En el track decía que había 325 metros de desnivel positivo. A mí me parece que hay más, pero no cuestionaré yo algo que está medido con GPS. Teniendo en cuenta que para medir por GPS hace falta mandar una cosa al espacio, que da vueltas alrededor del planeta y no se cae, que es capaz de comunicarse con un cacharrito del tamaño de un paquete de tabaco que está a miles de kilómetros de distancia, aunque hayan nubes, nieve o granizo, como que no me parece ético que alguien como yo, con una etiqueta de anís del mono como máximo exponente de formación académica cuestione el sistema.

El caso es que se me hizo duro, muy duro. Ahora para la izquierda, ahora para la derecha, ahora para la izquierda, y todo el rato subida, cada vez con desniveles más pronunciados. Por la izquierda me pasa un tío respirando como si le hubieran quitado los pulmones y estuviera respirando con el páncreas. Una cosa muy extraña, pienso que se va a morir. Lo oigo ya de lejos y cuando pasa por mi lado veo que va más o menos al mismo ritmo que los demás. Tan sólo un poquito más rápido. Me  pregunto si ese tío sabe que luego hay que correr 4 kilómetros y que si se reserva, podrá remontar lo mismo o más de lo que está remontando ahora, en la carrera a pie. Al final, cuando ya me ha superado, hasta gime. Que vamos todos rebentados, que yo lo entiendo, ¡pero si estamos callados no gimas tío!

Poco tiempo después veo un tío bajado de la bici, mirando al barranco con cara de estar descompuesto. Evidentemente, va a vaciarse por dentro, a darlo todo, claro. Empieza poco a poco, intentando evitarlo, pero por supuesto, al final se produce el momento fílmico tan recordado de “Este chico es un demonio”. No lo veo pero lo oigo. Entonces me alegro, no por su sufrimiento, sino porque soy bastante propenso para estas cosas y me doy cuenta en ese momento que estoy bien del estómago.
Cuando faltaban 50 m para coronar  la subida por pista me tuerzo un poco y estoy a punto de darle al de la izquierda (otro, el que gemía ya iba la friolera de 5 metros adelantado). Pongo un pie en el suelo para no ostiarnos y acabo lo que me queda de subida empujando. Al llegar al tramo llano me vuelvo a subir. Veo entonces una bajada de unos 100 m y una subida de ídem, con un desnivel que me parece del 15%. Seguro que exagero, pero la ostia qué repechón… intento coger un poquito de velocidad en la bajada pero a mitad de la subida veo claro que eso no lo subo yo encima de la bici. No siento mucho dolor muscular, ni creo que vaya muy alto de pulsaciones. Pero es ver la cuesta y saber que no la subo, imposible. Me bajo y empujando la bici ya me cuesta la vida. Al llegar arriba me ofrecen agua en el avituallamiento y digo que no. Ya había ido bebiendo del bidón y me sentía hidratado.

Al fin empezaba la bajada, ¡qué alivio!  Nada más comenzar la bajada un par de viejecillos nos tiran agua con las mangueras de sus casas. Estos se ve claramente que lo hacen porque disfrutan, no porque piensen en nuestro bienestar. Al pasar al segundo señor mayor con manguera de las que echan agua, me encuentro con una curva a la izquierda, bastante cerrada. Voy rápido por la parte interior y me encuentro un camino con mucha piedra suelta y muy seco. Freno y empiezo a derrapar, me ayudo del freno delantero pero sigo derrapando, y sigo y sigo y… ¡ZASCA! ostiazo del copón. Como mi cuerpo tenía todos sus recursos destinados a evitar los mayores daños posibles, no recuerdo como fue la caida. Pero tuvo que ser para grabarla. Hago una evaluación rápida de daños: manos llenas de arena y rascadas, rodilla izquierda sangrando, magulladuras y contusiones en general en las dos piernas y algo de escozor. Uno a mi derecha me pregunta: ¿estás bien? y pienso: mierda, ya me ha visto alguien. Miro la bici y parece que también está bien. Entre la caida y que iba echando el moquillo pienso en lo bien que me habría venido llevar un paquete de mocadores de papel. Pero no hay más remedio que hacer que cicatrice el tema con el aire. El que me había preguntado se mira la cuesta en la que me he estrellado con preocupación. Y no me extraña, está todo muy seco y con piedras sueltas, algo menos por el lado derecho, pero igualmente está bastante empinado el tema.

Me dice que cree que va a bajar andando como otro que va por delante. Le comento que a lo mejor yo también hago lo mismo - como para hacerse el chulo después de haberme estrellao -, todo esto mientras sigo evaluando daños.  Al final, me espero a que baje andando un trozo para tener espacio y evitar accidentes, e intento subirme en la bici en plena bajada. Con dos cojones, aquí hemos venido a sufrir :D al final, no sin dudas me subo y ya voy frenando con cuidado hasta abajo y sin más sustos. Pasamos a una zona mucho más ancha y relajada por la que se va muy bien. Llego a un punto en el que hay una X en el suelo, y ninguna indicación clara de por donde ir. Allí hay otro tío que me pregunta si sé por dónde se va. Le digo que ni puta idea. - Voy a ver si es por ahí, me dice. Me quedo quieto mirando al horizonte y al poco rato viene y me dice que sí que es por ahí. Menos mal, llego a ir solo en ese trozo y seguro que con lo mal que me oriento, no encuentro los boxes ni en dos días.

Lo sigo y entramos en un trozo muy estrecho y demasiado técnico para mí. Más o menos un metro de ancho, algo de eslálom, piedras grandes y soldadas al suelo y una mala caída por el lado derecho. En un tramo pedregoso veo que me estoy destrozando los brazos, las manos y las muñecas. Me doy cuenta de que se me ha atascado la horquilla aunque la llevo desbloqueada. De nuevo, juro en hebreo. Al final el suplicio acaba con un tobogán que va a dar a - por fin - terreno asfaltado. Empezamos a tirar un rato y volvemos a entrar en pista, esta vez mucho más suave. Con el que ha encontrado el camino antes, comento lo duro que se me está haciendo la bici y me dice lo mismo. Volvemos a salir a asfalto y reconozco el parking. ¡Ya estamos! Llego a boxes, dejo la bici y el casco, bebo algo y no veo por dónde tengo que salir. Voy pa un lao y veo que por ahí no es, voy para el otro lado y veo que tampoco. ¡Mierdaaaaaaaaaaaaaaaaa! al final me dice una mujer que puedo salir por un sitio y por ahí mismo que me voy.

Empiezo a correr con temor de como responderán las piernas. Que no están de acuerdo con lo que estoy haciendo queda claro en los primeros metros. Las noto muy cargadas y se quejan bastante. Creo que como yo, están jurando en hebreo, aunque no puedo estar seguro porque no hablo piérnico. Hasta el segundo kilometro camino un par de veces unos 10 metros para descansar un poco. Llego al kilómetro dos y como veo que los que llevo por detrás no me van a pillar, me bebo un vaso de agua tranquilito, y hago el camino de vuelta. Aquí acelero un poco y voy mejor. De pulsaciones voy bien, creo, pero las piernas están muy pesadas. Voy tirando con un poco más de ritmo pero sin estresarme mucho y adelanto a unos 5-6 corredores. Los saludo a todos pero alguno no puede ni mirarme de lo fundido que va. En realidad, tampoco sale de mí eso de saludar de forma innata, pero es algo bastante típico en el hippioso mundo del deporte.

Finalmente, veo la meta, y flipo. Por fin, otro sueño a la saca. Pensaba que haría 1h y 40′ en mi previsión más optimista y me ha ido mucho mejor.

Llego, saludo a mi público que me pregunta si me he caido con cara de preocupación.  Voy a por un trozo de sandía y a por un bocata. Comento con otro la jugada y me voy a la playa a bañarme y a tomar el sol. Mientras estoy rascándome la barriga oigo el tiempo del primero: 51 minutos ¡ANIMAAAAAAAAAAALLLLL!  pero qué bestia joder… de donde saldrán estos tíos.

Finalmente, y no sin dificultad para cambiar de marcha, llego a mi casa al mediodía, y antes de sentarme, introduzco en el horno la pizza de los domingos. Mientras se hace, me planteo ducharme pero no tengo fuerzas. Me pongo delante del ordenador a ver vídeos de buenafuente subidos por esa gran usuaria llamada globitodechicle.

La pizza se acaba de hacer y logro con mucho esfuerzo fregar un plato y la tijera de cortar. Ingiero los alimentos y consigo hacer un esfuerzo brutal para afeitarme, ducharme y quitarme las lentillas. Después, a las 18:00 me meto en la cama con la intención de echar una siesta hasta las 21:00. No soy capaz, y duermo toda la noche del tirón, sin cenar ni nada. Me levanto, y voy a trabajar con dolor en la rodilla y un cansancio muscular como no he tenido en mi vida.

Y a pesar de eso, ya estoy pensando en la próxima. No tengo tiempo para entrenar bien tres deportes, así que ya veremos cuando haré otro, si es que lo hago. Pero por lo que he disfrutado la experiencia, repetiría mañana mismo.

Y los resultados han sido….

Tuesday, June 8th, 2010

Acojonantes, por raros.

Necesito un par de días para asimilar lo que me ha dicho, la verdad es que no me lo esperaba. Me va a venir de puta madre escribirlo aquí para releerlo de vez en cuando e irlo captando poco a poco. Ahí va:

Doctor: Bueno, ya tenemos los resultados. En la prueba tuviste pocas apneas. Sólo las tienes cuando duermes boca arriba, si duermes de lado roncas igualmente, pero no las tienes. En la prueba dormiste muy poco tiempo boca arriba. Tienes que intentar dormir de lado
Pepito: (ojiplático) Ya, pero es que eso no es tan sencillo…
Doctor: Hay algunos trucos, como ponerse una almohada o una pelota de tenis en la espalda, e inconscientemente te notas incómodo y te das la vuelta
Pepito: (esfozándome muchísimo para visualizar lo de la pelota de tenis y ahora boquiabierto, además de ojipático) Aaaaaaaaahhh….
Doctor: Son soluciones un poco raras pero si funcionaran te ahorrarías tener que usar una bombona de oxígeno durante muchos muchos años. Si usaras oxígeno nunca tendrías apneas, durmieras como durmieras, pero si se puede evitar, mejor
Pepito: Si sí claro… (bloqueado y pensando sin parar en la puta pelota). Y… puede ser que aunque en la prueba no durmiera mucho rato boca arriba - como para estarlo con la de cosas que llevaba enchufadas - ¿hayan otras noches en las que sí lo haga y por eso vaya cansado?
Doctor: Sí, puede ser. Piensa también que tienes X y que también puede haber relación con el cansancio. Intenta dormir de lado, y me vienes a ver a finales de año
Pepito: De acuerdo, gracias.

Y así, resumiendo y sin literalidades, ha ido la historia. Después de un proceso largo, se me ha quedado primero cara de gilipollas, inmediatamente he bajado a comer, donde me han puesto una puta mierda de menú que no he sido capaz de acabar y he empezado a asimilar lo que me había dicho y me he empezado a cabrear mucho, de pura frustración…

Este martes me dan los resultados

Sunday, June 6th, 2010

Se acerca el momento, por fin.

Lo que me gustaría que me dijera:

Lo que te pasa es terrible, no sé siquiera como puedes trabajar o tenerte en pie. Hay que ser muy hombre para llevar una vida normal con lo que tienes encima. Has estado a punto de morir cada noche desde los 14 años en que empezaste a roncar.
El tema, como te he dicho, es muy grave. No obstante, se solucionará pulsando este botón. En cuanto lo haga tendrás una capacidad de concentración brutal, volverás a ser la persona brillante que fuiste en la escuela.
Tu cerebro, que creíste haber tirado al retrete tras tu llegada al instituto irá apareciendo lentamente hasta convertirte en el genio que estabas destinado a ser. Podrás orinarte sobre los restos de Da Vinci demostrando tu superioridad, y los intelectuales de todo el planeta aplaudirán tu gracia. Durmiendo sólo 5 horas estarás fresco como una rosa, te levantarás solo, sin despertadores ni sustos. Tu cuerpo funcionará como un puto reloj suizo.
Destacarás en el deporte de resistencia que quieras y podrás demoler edificios a pollazos.

Lo que creo que me va a decir:

Bueno, no descansas bien por la noche. Te mueves mucho, tienes apneas… ¿hasta qué punto puede afectarte en el cansancio? no lo sabemos. Pero sí que puede afectar, eso está claro. Creemos que el problema está en X, así que vamos a operarte de Z y ya veremos si la mejora es significativa o no. Una vez operado, dentro de dos años, te daremos hora cuatro años después para hacerte otra polisomnografía y te daremos hora para evaluar los resultados, pasado otro año. A partir de entonces, ya veremos si podemos hacer algo contigo, o no. ¡Siguienteeeeeeeeeeee!

Apagón, al fin

Tuesday, March 30th, 2010

Desde hacía ya tiempo iba apareciendo en mi televisor un rectángulo blanco que decía que a partir del 10 de marzo se iniciaba el cese de la emisión. Sin embargo fueron pasando los días sin que nada cesara.

Hoy, al fin, al encender la tele me he encontrado el mismo texto pero mucho más grande. Aunque suene ridículo, he ido pasando por todos los canales por si funcionaba alguno, pero nada. Entonces me he acordado del eurosport, lo he puesto y había imagen. Estaba Venus Williams aplastando literalmente a una blanquita que no podría haberla ganado ni aún estando coja la otra. Todo esto, amenizado con alguien hablando en inglés. He estado viendo eso mientras merendaba.

Luego ha empezado el boxeo. A mí esto me ha parecido siempre un espectáculo muy lamentable. Además, hoy me he dado cuenta de que es muy poco masculino. Estaba el pabellón lleno de tíos gritando (algunos muy lejos del ring así que seguro que no veían nada) y me he dado cuenta de que es la cosa menos masculina del mundo. Porque los boxeadores se dan unas ostias que flipas, hasta aquí bien, todo muy de macho. Pero luego acaban medio abrazados un montón de veces… dos tíos, cuadraos como armarios, sin camiseta, sudando y abrazados… ¿eso es masculinidad, y tú espectador de boxeo, te crees muy hombre por ver estas cosas? ¡Vamos hombre no me jodas!

Total, en todo ese rato, he ido inconscientemente a cambiar de canal unas 3 veces. Antes de coger el mando me he dado cuenta del error y me he puesto nervioso. No sé como evolucionará la cosa pero de entrada ya me he dado cuenta de lo acostumbrado que estoy a ver la tele. Son muchos muchos muchos años encendiéndola nada más llegar a casa y eso se tiene que notar.

Ya tengo hora

Thursday, February 25th, 2010

Pues sí,

El 08/06/2010 tengo visita con el pneumólogo. 4 meses entre la prueba del sueño y la visita. Podría ser peor, sin ir más lejos podría haber sido para el año que viene, o para dentro de dos años…

A ver qué me dicen y qué viene después…

Seguiremos informando.

Adicciones

Tuesday, February 16th, 2010

Pronto se acaba la emisión analógica de tv. Game over, caput, fin del juego.

Y yo, que soy muy macho quiero hacer un experimento. No tengo decodificador digital y no me lo voy a comprar. Así, con dos cojones. Lo sé, el olor de mi testiculina rezuma ya en vuestros hogares. Id a por un mocho antes de que se haga charco.

No sé si miro mucho la tele pero lo que sí me da la impresión es que está mucho tiempo encendida. Me hace compañía, y aunque a veces no me apasione el contenido tengo la costumbre de encenderla al llegar a casa y de apagarla al ir a dormir.

Mi tiempo es bastante escaso y no quiero perderlo con tonterías. Probablemente, a los 3 días de estar sin tele ya haya ido a comprarme el decodificador echando chispas por el culo. No quiero asegurar lo contrario porque no las tengo todas conmigo. Pero al menos sabré si siento ansiedad al no poder verla. Si tengo dependencia de la caja tonta al no oír de fondo la maravillosa melodía del diario de Patricia.

Tengo dos libros empezados que debería terminar, series por ver, y mucha wikipedia por leer. Contenido hay de sobras para no aburrirse. Ya veremos si sufro y hasta qué punto…

Polisomnografía

Sunday, February 14th, 2010

He tenido tiempo suficiente para aprenderme el nombre técnico de la prueba.

Llego al hospital 15 minutos antes de las 22. Es impropio de mí pero la ocasión lo merece. Me dice el segurata que me espere en unos sillones marrones. Así lo hago. Preveyendo que no van a venir a buscarme a las 22 en punto me pongo la radio. Al rato, llega un individuo que me suena. Es un vecino del bloque de mis padres, un ex-vecino mío, vaya. Manda cojones, que tenga que encontrarme a este tío aquí cuando ni siquiera me lo cruzaba en el ascensor.

Le sonrío como preludio a preguntarle qué hace allí. No me devuelve la sonrisa, no me ha conocido, mucho mejor.

Al rato llega otro individuo. Tiene el pelo muy rizado, de ahora en adelante lo llamaremos pelopó. Pelopó lleva una mochila grande de hacer deporte. Me imagino que ha venido a lo mismo que yo. Entonces ato cabos y miro a mi izquierda, donde está sentado mi ex-vecino. Deduzco que también viene a dormir, pero este lleva una pequeña mariconera. Ahí no cabe un pijama, a duras penas cabría lo básico para cepillarse los dientes. Imagino que va a dormir en tanga, porque él lo vale.

Entonces me pregunto qué cojones se ha llevado pelopó en esa bolsa tan grande, para pasar una noche en el hospital. Yo llevo mi pijama, mis zapatillas  y mi cepillo y pasta de dientes en la mochila del portátil. Creo que con eso basta.

Por un momento pienso que quizás, vaya a dormir con esos dos pamplinas. Es ridículo. Sería estúpido meter a tres tíos que presumiblemente roncan como cerdos a dormir juntos, porque podría ser que no dormiera ninguno. Pero cosas más absurdas se viven en el mundo de la sanidad. En cualquier caso no me preocupa. Si esto es así, mañana estarán sordos. Desgraciados…

Sobre mi cabeza hay decenas de dramas, pero yo tengo el mío particular. Son las 22:05. Un retraso de 5 minutos es despreciable, pero uno de dos años dos meses y 5 minutos puede volverse insoportable. Entre eso, y que existe la posibilidad de que tenga que compartir habitación con pelopó empiezo a visualizar el hospital ardiendo.

Pelopó y mi ex-vecino tienen los ojos muy abiertos, demasiado. No sé qué cojones va a hacer esta gente si no se está durmiendo ya. Yo me estoy quedando frito en el incómodo sillón casi desde que he llegado.

A las 22:10 baja la enfermera. Lee tres papelitos, cada uno con nuestro nombre. Se confirma, los tres vamos al mismo sitio. Nos pregunta que qué tal. Yo no hablo, no tengo ganas y no tengo ninguna obligación. Los demás intentan socializarse y ser agradables. Me encanta sentirme libre y poder ser rancio, que es lo que me apetece. Pelopó dice que tiene sueño. ¿Qué sueño vas a tener tú pelele de mierda? - pienso -.

Subimos a la primera planta y dice: Pepito apellido, habitación 15, vosotros dos conmigo. Me quedo aliviado, más que por no poder dormir por no tener que compartir baño. Vivo solo, soy feliz solo y hace más de una semana que odio a la gente en general. No me apetece en absoluto compartir ni el aire con dos desconocidos.

En la cama veo ya muchos artilugios, me gusta. Estoy contento y motivado, tengo claro que voy a hacerlo bien. Al poco rato viene Carmen y me dice que a mí me deja para el final porque me tienen que hacer más pruebas que a los demás. Lo sospechaba y me alegra que el pneumólogo lo haya decidido así.  Me dice que me ponga cómodo porque se va a estar un buen rato con los demás. Me dice que me va a traer el mando de la tele y que soy el único que tiene tele. Yo sigo sin ganas de hablar y soy bastante conciso en mis respuestas. Me trae el mando y me enseña un armarito que hay en el lavabo por si quiero guardar mis cosas. Me cae bien Carmen, muy bien.

Enciendo la tele y veo que empieza la sexta temporada de perdidos. Voy por la mitad de la tercera y no quiero enterarme de nada, pero no puedo evitarlo y me quedo  hipnotizado. Nada más empezar me trago un spoiler como una casa. Me da igual, esa serie tiene tantos misterios que te pueden explicar cientos de spoilers y seguir teniendo su interés.

Carmen ya me ha avisado de que en mi prueba no es posible levantarse una vez te ponen todos los cables. Le digo que no se preocupe en absoluto, que no me levantaré.

A los 5 minutos de ver la tele me estoy quedando dormido otra vez. Me levanto y voy al lavabo a cambiarme. Me pongo el pijama y bebo agua del grifo. Tendría que haberme comprado una botellita.

Finalmente, llega Carmen. Me comenta que va a tardar una hora más o menos en ponerme todos los cacharros y que todo lo que hay encima de la cama, me lo tiene que enchufar. Yo pienso que exagera.

Me avisa de que el proceso es bastante artesanal y empieza. Me dice que los electrodos se enganchan al cuerpo directamente con pegamento y que tiene que colocarme cerca de 30 cosas. ¿Tanto? estoy flipando…

Con un metro y un rotulador me hace unas marcas en el pelo y empieza a enchufarme cosas. Sólo en la cabeza llevo unos 10 electrodos con sus respectivos cables de colores. Me cago en mi puta vida, parezco Lucrecia:

lucrecia.jpg

Sigue poniéndome cables: Uno en cada ojo, uno detrás de cada oreja, un par (creo) en la barbilla, y otro en cada gemelo (que al parecer sirven para saber si te mueves mucho por la noche o no). En el pecho me pone dos ventosas grandes, en el cuello un electrodo más grande que los demás. Por encima del pijama me pone dos aparatos. Como dos pulsómetros muy antiguos. En el dedo me pone una pinza para controlar el volumen de oxígeno en sangre y en la nariz, dos cosas, un micrófono y unos tubitos de esos que les ponen a los viejitos para que respiren, pero sin oxígeno. Eso es lo más molesto de todo, tira bastante y al moverse se nota mucho.

Carmen se va a mirar el ordenador a ver si está todo bien conectado. Lo que va a sufrir esa CPU no lo sabe nadie todavía. Vuelve y me dice que no, que hay que volver a colocar un par de electrodos. Ladeo la cabeza y la dejo hacer su trabajo. Es tan atenta… si tuviera 30 años menos le pediría matrimonio sin pensármelo. Qué falto está el mundo de mujeres como Carmen.

Me estoy quedando frito y estoy deseando que acabe ya. Ya me ha avisado que a las 6 me van a despertar y son las 24 pasadas. No exageraba nada, voy tarde, y me gustaría descansar un poquito.

Al fin, ella termina y yo puedo comenzar mi exhibición. Aunque me ha dicho que puedo moverme con total tranquilidad, yo no lo veo tan claro. Tanto cable tira y no quiero que se me caiga nada y tenga que volver a enchufármelo. Eso supondría empezar a dormir más tarde. Ahora que ha llegado mi momento no tengo sueño. Por un momento blasfemo en silencio, pero en seguida me doy cuenta de que voy a poder hacerlo bien, y que en poco rato me dormiré.

Aproximadamente, a los 20 minutos pierdo la consciencia. A las 6:15 Carmen entra en la habitación, enciende la luz, y me da los buenos días. Yo también se los doy aunque me apetece decirle otra cosa.

Me  pregunta si me he dado cuenta de que ha entrado dos veces durante la noche para volverme a recolocar algunas cosas. Le digo que no y me pongo contento. Realmente no he sido consciente, y eso significa que he dado lo mejor de mí, como tiene que ser.

Le pregunto si he roncado mucho y riéndose me dice que sí, que un poquito. Que además me muevo mucho y que tengo apneas.

Me echa alcohol y acetona para quitarme todos los electrodos que aún siguen en su sitio. Llevo pegado loctite puro. En la habitación hace mucho frío, y no me he despertado. De nuevo, bien.

Cuando ya estoy vestido, Carmen insiste en acompañarme hasta la salida. Le digo que no hace falta y me dice que hace mucho frío. Le vuelvo a insistir en que no baje… es increíble lo antenta que ha sido durante todo el proceso. 10/10, qué profesional, qué maravilla…

No la convenzo y baja conmigo. En recepción hay dos seguratas, que ni siquiera levantan un centímetro la vista de los diarios gratuitos que están leyendo. Viendo a estos dos haraganes valoro aún más la profesionalidad de Carmen. Sale a la calle a avisar a un señor para que me haga un justificante. Otra vez le digo que no hace falta, pero sin ropa de abrigo lo hace. Entra el señor en cuestión. Estaría fuera charlando de sus cosas, le falta un brazo y lleva una camisa de manga corta. Algo increible cuando fuera estamos a 0 grados y hay un viento de impresión.

Le doy las gracias a Carmen y me marcho al trabajo.

Y eso es todo, ahora a esperar a que me llamen y me den hora para el pneumólogo. A ver qué tal va la cosa…

¡¡ POR FIN !!

Monday, February 1st, 2010

Por fin, por el amor de dos, qué alegría tan grande me dieron el otro día.

Es triste, muy triste, pero me he puesto tan contento porque al fin me van a hacer la prueba del sueño. La puta prueba del sueño.

Han pasado más de dos años desde que empecé con este tema.

Se me ha hecho eterno y lo más gracioso de todo es que aquí no acaba la fiesta. Después de la prueba del sueño tendré que tener otra visita con el neumólogo para evaluar los resultados (y la primera visita tardaron unos 22 meses en dármela desde la primera visita al otorrino) y luego si hay que hacer algo (como extirpar las amígdalas, que es algo que ya me han dejado caer)  a saber cuanto pueden tardar.

Miedo me da… pero bueno ya tendré tiempo para cabrearme.

De momento, el próximo martes tengo que estar a las 22h en el hospital con mi pijama y mi osito de peluche. Sobre las 7 de la mañana dicen que te echan de allí. Voy a dejarles la impresora sin tinta a esos cabrones de las gráficas que van a salir, algo me dice que les dejaré impresionados.

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Thursday, April 23rd, 2009

Conversación real mantenida el otro día con un compañero de trabajo:

Pepito: Madre mía, ahora que me he independizado puede pasarme cualquier cosa. Seguro que se me estropea toda la ropa, paso hambre o un día salgo ardiendo…

Compañero: Tú lo que tienes que hacer es hacerte un blog

Pepito: ¿Un blog?

Compañero: Claro, te haces un blog y ahí escribes lo que te pasa y así la gente te podrá dar consejos

Pepito: ¡Anda! ¡¡pues me lo pensaré porque es una ideaca!!

Cualquier día me pongo y lo hago ;)