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Conclusiones del 9N

Al final fui a votar. No me sentía bien quedándome en casa sin participar. Supongo que me pasó lo mismo que a Oriol Junqueras y a Joan Herrera. Como yo, querían un plebiscito pero al final vieron que iba a celebrarse la chapuza de Mas y ante eso, se encontraron en una situación incómoda.

Por la noche, en cuanto se conocieron los resultados provisionales, entrevistaron a los protagonistas. Mas tenía cara de haber cumplido con su deber, de tranquilidad al creer que se había librado del marrón. Junqueras, en cambio, estaba radiante. Ve su sueño materializarse a la vuelta de la esquina. Y eso ya deja muy claro la lectura de los datos que ha hecho, que desde luego no coincide con la mía.

Antes de seguir comentando la jugada, vaya por delante que confío en el buen hacer de los voluntarios. Es evidente que es más fácil encontrar un solarium en el centro de la tierra que un voluntario a favor del No detrás de una urna el 9N, pero eso a mí no me hace dudar. Puedo equivocarme, pero confío en que exceptuando alguna incidencia aislada que se haya podido producir, los voluntarios han contado los votos tal cual se depositaron en las urnas. Y pienso esto básicamente porque me encaja el escrutinio final.

Vamos a analizar pues los datos:

  • El 80,91% de los que fueron a votar quieren que Cataluña sea un estado independiente.
  • El 14,50% no quiere que Cataluña sea un estado independiente.
  • Hubo 22.755 personas (un 0.97% del total) que directamente no entendieron la pregunta porque sólo votaron Sí a la primera opción. Aquí supongo que habrá de todo aunque la mayoría serán personas que querían votar Sí / Sí y no se enteraron. Un 0.97% puede parecer muy poco, pero si hacemos una fila con 22.000 personas la cosa abulta bastante más. La pregunta no era complicada de entender,  cosa que sirve para demostrar que en Cataluña hay gente malinformada como en todas partes, y para evidenciar que la consulta no se ha explicado bien. Nos han llamado a votar sin hacer el trabajo pedagógico necesario.

Dicho esto, la lectura que ha hecho Junqueras es muy sencilla: un 80,91% de todos los ciudadanos catalanes quieren la independencia. No un 80,91% de todos los que fueron a votar, que sería la interpretación correcta, sino un 80,91% de todos los catalanes. Hay, según él, una mayoría amplísima a favor del cambio. Y teniendo en cuenta que considera que tener una mayoría del 50% más un voto ya es suficiente para generar un cambio tan relevante, ya os podéis imaginar que ahora mismo no cabe por ninguna puerta.

Y esto es lo que yo tengo que decir:

  • No hay censo oficial, pero parece ser que estábamos llamados a votar 6.228.531 catalanes. Fuimos a votar, 2.344.828 catalanes. Por lo que hubo un 62.35% de abstención. Y estaba claro que iba a pasar, por eso me quejaba aquí. Si convocas una consulta con la boca pequeña… ¿Qué coño esperas? ¿Esa es tu forma de movilizar a la gente? Estoy convencido de que un plebiscito celebrado en las condiciones escocesas tendría una participación más o menos igual de alta, entre el 70% y el 80%.
    La mayoría de la gente que no fue a votar son los partidarios del Sí / No, y del No. Los independentistas llevan mucho tiempo esperando la ocasión de expresarse, y fueron en masa. Está claro que no el 100%, pero sí considero evidente que hubo mucha menos abstención en su bando. Ellos han convocado las manifestaciones. Ellos han movilizado a la gente para que salgan a la calle, para que difundan su mensaje, para que vayan a votar. Ellos han dedicado algo más que un domingo a tratar de cambiar las cosas. Ellos tienen una causa y están dispuestos a conseguirla.
  • Al otro lado, los partidos que están en contra de la independencia (PP, “Ciutadans” y PSC) lo único que han hecho es poner palos en las ruedas y decir a la gente que se quede en casa. Entendiendo este escenario es mucho más fácil de comprender que la consulta no es en absoluto representativa de la voluntad popular.
  • Si algún día nos pregutan algo más, tenga que ver con la independencia o no… ¿también se podrá votar a partir de los 16 o subirán un poquito la edad mínima? Ellos saben que en la gente joven el independentismo cala con fuerza, y lo han aprovechado para la ocasión.
  • En Cataluña, hay mucha gente demócrata con ganas de decidir su futuro. Negar eso, poner piedras en ese camino, lo único que hace es llenar de pétalos de rosa el camino de los independentistas y demuestra, una vez más, que hay partidos que están muy lejos de la gente y que se preocupan sólo por sus intereses electoralistas. Me indigné cuando el gobierno de Ciu apaleó a los indignados de plaza Cataluña, negando a la gente su voluntad de expresarse, y me indigno ahora cuando veo al ministro Català hacer unas declaraciones tan impresentables. En los grandes asuntos, Ciu y PP son la misma cosa, conviene no olvidarlo.
  • 340.093 personas hemos ido a decir que no queremos la independencia. Eso teniendo claro que era una consulta que no servía para nada y que por lo tanto nos podíamos quedar en casa viendo la tele sin mayor problema. Además, hay 13.201 personas que no lo tienen claro pero también han ido a votar.
    Y eso demuestra que hay muchos catalanes honrados con sólidos principios democráticos. Sin que, como decía antes, ningún partido nos haya llamado a las urnas, hemos salido de casa, hemos votado y nos hemos vuelto, sin hacer ruido y sin tener intención de boicotear nada. Lo fácil era decir: a mí ya me está bien la situación actual, por lo tanto con no participar tengo el problema resuelto. Pero en lugar de eso hay 353.294 personas que han participado. No sé si son muchos o pocos pero desde aquí les digo que me alegra mucho saber que hay gente que vale la pena ahí fuera viviendo cerca de uno.
  • Me alegro de que el gobierno central no lo impidiera. Al final y en contra de lo que vaticiné, no hubo ningún intento de retirar urnas por parte del estado. Habría sido de una enorme torpeza por su parte y por una vez ha venido bien la actitud habitual de Rajoy de dejar pasar el tiempo. Esto ha creado un precedente interesante, y es que ahora el gobierno vasco, por ejemplo, podría convocar una consulta ilegal como esta y llevarla a término. Espero que si lo hacen tengan un presidente a la altura para desobedecer en condiciones.
  • La conducta y el ambiente fue totalmente ejemplar, igual que cuando hicieron la V, igual que cuando hicieron la cadena humana. Cuando el independentismo se moviliza en masa, sólo veo el civismo propio de un dignísimo pueblo europeo.
    Sigo estando en contra de construir un estado nuevo para separarnos de personas que son iguales que nosotros. Sigo pensando que marcharse es un error y que muchos dudarán en cuanto se confirme, más tarde o más temprano, que la creación de un estado no supone per se ninguna solución a los problemas. Pero también soy consciente, de que no son pocos los procesos soberanistas que a lo largo de la historia acabaron en odio, rencor y sangre. Por mi parte, desde luego, si tengo que aterrizar en un nuevo estado por decisión mayoritaria de sus ciudadanos, que sea en Cataluña, y con esta gente.

Por último, para que quede claro lo serio que se ha tomado mi gobierno este proceso, aquí va una pequeña curiosidad. Si visitas la home de la web de la consulta:

http://www.participa2014.cat/

Muestra unos datos de participación:

Datos de participación según la home de la web de la consulta

Y si consultas la página con el escrutinio total (que está enlazada desde la misma home):

Enlace en la web del 9N

http://www.participa2014.cat/resultats/dades/ca/escr-tot.html

Da otros datos:

Datos de participación según la página interior con el escrutinio total, de la web de la consulta

Hay 39.538 personas de diferencia. Casi nada.

Estos nos van a sacar de la mugre, según ellos, en cuanto pongamos aduanas en Aragón, pero está visto que ni para revisar una web de dos páginas tienen capacidad.

 

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Mañana estamos convocados

A un paripé, pero convocados.

Al final hicieron la consulta que yo quería. Mi opción a) equivale a votar Sí / Sí. Mi opción b) creo que vendría a ser votar Sí / No y mi opción c) Es votar No a la primera pregunta.

Menos por un pequeño detalle. Yo quería un plebiscito, no una especie de encuesta que se convoca con la boca pequeña y pidiendo permiso. Eso puede montarlo cualquier organización independentista, igual que yo podría montar una votación sobre cualquier otra cosa. Y ni sus encuestas ni las mías tienen el valor que necesita una cuestión tan importante.

Algunos podrían decirme que claro, que no ha quedado más remedio porque Rajoy es como es, pero a mí eso no me sirve.

Rajoy ha hecho exactamente lo que cualquier persona con los ojos medianamente abiertos podría esperar de él, que es no hacer nada salvo exigir al Constitucional que diga que no a cada pasito catalán, y que lo diga rápido.

Por otro lado, aunque el Constitucional no fuese un tribunal de broma que da vergüenza ajena casi siempre, y que es tan independiente del poder político como un pez payaso lo es de su anémona, tampoco puede decir otra cosa.
Si su función es interpretar y hacer cumplir esa ley, tiene que aplicar el artículo dos, que es bien clarito.
Es cierto también que ese artículo es en sí mismo ilegal, si tenemos en cuenta que España forma parte de las naciones unidas, lo que significa que acepta el artículo 1.2 de la carta fundadora.

Pero mejor nos olvidamos de las cuestiones legales. No me interesan demasiado, y a Rajoy tampoco. Mi postura se fundamenta en valores morales y la suya en simple imperialismo.

Estoy en contra de la independencia pero a favor de un referéndum vinculante que permita, a los catalanes en este caso, decidir su futuro. Y si queremos tener un estado propio, adelante. ¿Por qué? pues porque en cualquier tipo de relación, si una parte quiere separarse, debe tener derecho a hacerlo.
Y a la otra parte se le puede preguntar también, claro, pero su opinión no puede ser vinculante. Defender lo contrario a esto, es defender el sometimiento. Y el sometimiento no suele acabar bien.

Esto que me parece muy obvio, Rajoy no lo respeta porque es imperialista y tiene que contentar a su electorado, al menos a los más fieles, que también son imperialistas.

Pero la cuestión es que eso no ha debido sorprender a nadie. Mas sabía que Rajoy y el gobierno central iban a decir que no sin fisuras de ningún tipo, y que el Constitucional iba a decir lo mismo. Y sabiéndolo ha andado mareando la perdiz y engañando a la gente cuando ni él ni su partido han sido independentistas nunca. En la diada de 2012 lo único que vio fue la posibilidad de ganar muchos votos. Se sumó al carro de la independencia y desde entonces lo único que ha hecho es darse cuenta de que se ha metido en un marrón que no tiene los cojones de liderar. Bastó que el Constitucional diera su previsible respuesta para ver como se rajaba y hacer un sucedáneo de plebiscito que es una tomadura de pelo a los ciudadanos.

Cuando uno se plantea rebelarse contra algo, debe estar dispuesto a hacerlo hasta el final. No importa contra qué o quienes pretendas rebelarte, lo mismo da que sea contra un jefe, un estado, o un marido con la mano muy larga. El procedimiento para hacerlo es muy sencillo de comprender:

  1. Tienes que medir fuerzas y saber hasta dónde puedes y estás dispuesto a llegar
  2. Si pretendes liderar un movimiento, debes ser sincero y explicar a tus representados todas las conclusiones que has extraído en el punto 1
  3. Y a partir de ahí pelear hasta las últimas consecuencias, sabiendo que puedes ganar o perder

Pero para hacer eso hay que haber dedicado tiempo a pensar y además tener bastante valor. Mas no tiene los principios morales necesarios para meterse en una guerra ni la mitad de grande que esta, y esos principios es lo único a lo que vas a poder agarrarte para continuar, cuando tus adversarios empiecen a hacer su trabajo.

Si tus principios son que tu gente debe poder votar de forma vinculante sobre este asunto, debes ponerte ante los micrófonos y dejar claro, una y otra vez, que vas a desobedecer cualquier orden que implique acatar aquello que no consideras justo para a partir de ahí, mantenerte firme.

Y si viene cualquier autoridad enviada por el gobierno central, dejas que te esposen, vas el primero a la cárcel, y ahí habrás demostrado ser una persona confiable, incluso a personas como yo que no son de tu cuerda.

Pero en lugar de eso ha ido diciendo que se iba a hacer una consultilla, que no es vinculante sino para conocer la opinión de la gente, sólo para ver si así se lo permitían y él podía fingir que había cumplido con su programa electoral. Todo esto con Esquerra al lado, que oliendo su esperada libertad, se ha dejado engañar y ha formado gobierno con un partido corrupto del que empiezan a conocerse algunas suciedades de las muchas que aún faltan por salir.

Otra cosa a comentar es la opción del Sí / No. Opción que se añadió fundamentalmente por el PSC, ese pastiche descabezado que no sabe qué defiende ni a dónde va. Y nadie está explicando o defendiendo esa posición y lo que conllevaría, por lo que votar eso es aún más incierto que votar por el doble sí.

Es todo un tremendo despropósito que no sé como terminará. Lo que sí quiero decir es que la apuesta que hice en su día ya no sirve. Una consulta tiene legitimidad cuando los partidarios de todas las opciones han podido expresarse correctamente, se ha dado un tiempo razonable a la ciudadanía para pensar, y se deja claro desde el principio que la voluntad popular será respetada. Si se hubieran dado esas condiciones, habría seguido manteniendo mi apuesta. Pero aquí ha ocurrido todo lo contrario, hay mucha gente que sabe que la consulta no va a servir porque es lo que se intuye de las palabras de su propio presidente y que no irá a votar, sobretodo los partidarios del no. Además, la negativa del gobierno central lo único que consigue es provocar el aumento del Sí / Sí, por lo que cuanto más tiempo pase, más pequeño será mi 60% y más grande el 40%.

A eso hay que añadirle lo que hará el gobierno central mañana… No sé cuál es su plan, imagino que tratarán de evitar que se vote, al menos en algunas zonas, sin provocar al mismo tiempo demasiada violencia. Así obtendrían las fotos que necesitan para contentar a su electorado y que al mismo tiempo, son las que necesitan los independentistas para ganar aún más adeptos a su causa.

Luego vendrán seguramente unas elecciones plebiscitarias que serán una chapuza aún mayor que la encuesta de mañana. Y ahí podría ganar Junqueras, para arrancarse luego con una declaración unilateral de independencia y llevarnos a la tierra prometida que nos anuncian unos carteles amarillos por todas partes:

ara_es_lhora

Junqueras, al menos,  no se va a arrugar. Es del primer tipo de independentistas que comenté aquí. Verá la senyera, y sabiendo que pertenece a un estado independiente, se sentirá feliz.
Si vienen mal dadas, si en los principios del nuevo estado hay problemas financieros importantes, no va a querer volver con mamá.

Pero tengo la impresión de que hay muchos independentistas más flojos que Artur Mas.

Y con una base débil, cualquier castillo, por alto que sea… puede caer.

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Renaceres que alegran

ascensor

Hola Teresa.

No nos conocemos. Nunca nos hemos visto, ni siquiera haciendo la compra o en un ascensor cualquiera. Y mira que se cruza uno con gente… Y habla del tiempo, de la vida, o de lo rápido que ha estado al pulsar el botón que evita que se cierren las puertas en el momento más inoportuno. Podrías haber sido tú una de esas personas a las que he salvado en alguna ocasión de esperar un minuto más hasta el siguiente ascensor pero no; que no, que ni por esas nos hemos cruzado nunca.

Tengo un mensaje para ti. Así, tal cuál. Esto de tener mensajes para los demás debe ser algo bastante común, porque hay incluso un programa de la tele en el que hay gente hablándose parapetada tras un sobre gigante. Podría haberte llevado allí pero la tele me parece algo muy antiguo, no soporto al presentador y además para algo tengo un blog:

Bienvenida de nuevo al mundo. Ha tenido que ser muy duro pasar por algo así, rodeada de frío plástico, de personas que te miran como habrían mirado a Eva en el paraíso, si en lugar de tener la opción de crear el mundo hubiera tenido la capacidad de destruirlo. Lejos de los abrazos de tus amigos, de los besos de tu pareja, o de los lametones sinceros de tu perro, ese animal que, seguro, habría acudido corriendo a recibirte más feliz que nadie al ver tu sonrisa tras varios días de ausencia. Lejísimos de ese calor que se siente en el cuerpo cuando sientes que todo, absolutamente todo, va bien.

Y al mismo tiempo, cerca de todo lo que uno debiera alejarse. De miles de miradas incómodas, de miedo propio y ajeno, de gente con turbios intereses y de unos jefes tan increíblemente estúpidos, que han sido capaces de causar tu coqueteo con la muerte.

Puede que te plantees que no ha valido la pena y que has perdido mucho a cambio de nada. Tal vez hayas descubierto que hay muy poca gente de la que uno pueda fiarse, que esté realmente contigo a las buenas y a las malas. Cómo vas a pensar algo bueno cuando tras seguramente varios recortes de sueldo, ayudas altruista y voluntariamente a otro ser humano para intentar salvar su vida, y a cambio asesinan a un miembro de tu familia, te aislan, te señalan y acusan, distribuyen fotos tuyas de todas las formas posibles, hablan de ti a todas horas para hacer caja, y algunos de tus altos jefes te desean incluso la muerte para poderte culpar de todo, y seguir viviendo a todo trapo con los sueldazos que nunca merecieron y que les pagamos gente como tú y yo.

Es realmente para liarse a tortas con el mundo, y si lo hicieras te comprendería. Pero puedo ofrecerte algo. Soy consciente de que es posible que no te parezca una gran cosa, pero tal vez alivie un poco tu dolor.
Es mi alegría al saberte de vuelta. Has conseguido que me alegre de tu recuperación como si fueras una persona de mi familia. Porque lo eres. De esa gran familia que se levanta temprano y vuelve a casa tarde, todos los días. De esa gran familia que está en el bando de la gente y no en el de la gentuza. De esa gran familia que tiene muchos marrones que atender y pocos pringados a los que cargar con las culpas de sus propios errores.

¿Y sabes qué? Puede que tu ejemplo también haya servido para que todos tengamos más claro a qué familia pertenecemos y para preguntarnos, por qué la nuestra no recibe tarjetas opacas para irse de puticlubes, y a cambio no para de comer mierda.

Estoy convencido de que, como yo, hay muchísimas personas que se han alegrado enormemente al verte bien, y que desearían entregarte todo su cariño, admiración y respeto.

Sí. Puede que no te parezcan grandes cosas. Pero son precisamente las cosas que el dinero jamás podrá comprar.

Foto original de Fukarela.

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Creciendo

I

Sergio observó el sutil movimiento oscilante que hacía el pareo sobre las piernas de Elena, dejando entrever, a ratos, uno de sus lunares favoritos, si es que había alguno que no lo fuera, dibujado sobre la que era para él la piel más bella.
Y como el atasco en el que se encontraban hacía innecesario atender a la conducción, pudo entretenerse observando otras zonas que también le gustaban mucho, como esas manos tan pequeñitas, acordes a su estatura, que solía mover de una forma muy graciosa cuando explicaba algo que la ilusionaba, o ya subiendo algo más, ese pelo corto, negro, denso y lleno de vida, que envolvía un rostro delgado, perfectamente simétrico, siempre sonriente, con nariz discreta y unos ojos despiertos, marrones, bellísimos.

Sergio se dio cuenta entonces de que una sensación muy placentera se estaba apoderando de su cuerpo. Desde luego que el día que se presentaba por delante, y aún a pesar del atasco, ayudaba mucho. Un día de playa, con ella, con todo preparado para tomar el sol sin empacharse, las bebidas listas con un tercio de hielo exactamente en su interior y los libros que se habían llevado ya intuyendo que ninguno leería y que, como siempre, pasarían el día hablando sobre las mil y una cosas de las que ellos acostumbraban a hablar. Todo en aquella cala tranquila que era la preferida de ambos desde que él se la presentó. Pequeña, de aguas profundas y cristalinas, con cormoranes y esos bancos de peces que tan poco abundan en nuestra maltrecha costa, y una arena con el grosor justo para que se despegue de la piel, sin ningún esfuerzo en cuánto uno se levanta, y al mismo tiempo no duela pisar. La playa genial que iban a saltarse, seguro, muchos de los coches con los que compartían trayecto esa mañana, para ir hasta quién sabe dónde. Al observarlos, pensó que tal vez debería echar el freno de mano, bajarse y avisar a todos y cada uno de los miembros de aquel atasco, de que aunque no conocía su destino, no podía ser mejor que tomar el desvío a la derecha que había en cinco kilómetros, el que iban a tomar ellos. Que ahí estaba el paraíso. Pero pronto desechó la idea porque, al fin y al cabo, la playa no era tan paradisíaca sin Elena y a ella… no la pensaba compartir.
Pero no era sólo el día que se presentaba lo que le hacía sentir tan bien, ayudó mucho pensar, sin querer, con esos pensamientos de los que uno no es consciente, en lo feliz que era, en lo bien que iba todo. En lo radiante que estaba, no ya el sol esa mañana, sino toda su vida de un tiempo a esta parte.
Pensó incluso, que tal vez había llegado el momento de afirmar, dos años después de recibir el alta, que estaba totalmente curado.

II

Tenía 16 años y estaba a oscuras, haciendo enormes esfuerzos por recordar cómo y cuándo pasó. Cómo y cuándo su cerebro hizo “crack”.
Algo se había roto y sin entender las razones de la caída sí estaba seguro de que no podía existir pozo más oscuro, profundo y frío, que aquél dónde se encontraba ahora.
Fue pasando el tiempo sin que aquella angustia y tristeza infinitas se marcharan. Contemplando con enorme dolor como ni él ni los suyos podían hacer nada por ayudarlo, ni entender cómo era posible que alguien tan joven y con una situación tan favorable, tuviera pensamientos tan terribles, todos los días de su vida.
Sentía como si cada vez que trataba de salir de allí, hubieran horribles monstruos, enormes, gigantes, que se dedicaran a aplastarlo de nuevo contra el suelo del pozo cada vez que él tenía el noble objetivo de intentar mover, al menos, una sola de sus pestañas.
Fue incapaz de explicar a todas las personas que lo visitaban, con caras de enorme tristeza e incomprensión, en aquella planta de psiquiatría situada en los pisos más altos del hospital, que no se trataba de esforzarse más, que no había otra perspectiva posible con la que ver las cosas, no en su mente. Que la misma enfermedad que te lleva al infierno también te incapacita de todas las formas posibles para salir de él. Que no se puede pedir a alguien que ponga voluntad cuándo ésta ha sido aniquilada.
Las cosas siguieron así hasta que la ciencia, a la que sus padres habían recurrido, empezó a hacer efecto y a dejarlo en un estado algo más estable, donde se empezaban a intuir rayos de luz al mirar arriba, donde sí era posible empezar a tener más perspectiva, donde, peleando y luchando con todas sus fuerzas, empezaba a ser posible hacer algo. Algo tan fácil para todo el mundo como levantar los párpados. Y de levantar los párpados a salir de la cama, y de ahí a la calle, a estudiar, a trabajar, a hacer tantas cosas cotidianas para todo el mundo y que sin embargo, para él eran extraordinariamente difíciles.
Empezó a comprender que lo que le ocurría no era culpa suya ni de nadie. Asumió que los órganos fallan y que existen loterías en las que te puede tocar un macabro premio sin haber comprado el boleto.
De la comprensión se pasó, lenta y tímidamente, a la propia admiración. Admirarse por la extrema dificultad que tenía hacer lo que estaba haciendo, por pelear cada día sin ganas por hacerlo, por luchar más por los suyos que por él mismo y tratar de recuperar su vida, poniendo buena cara. Por responder siempre que le preguntaban, que estaba muy bien aunque la realidad fuera distinta y sus ojos lo delataran. Por pelear durante años sin rendirse mientras la mayoría de las personas de su edad, tenían como máxima preocupación elegir el color del tanga que iban a ponerse el próximo fin de semana. Sí, desde luego que había valientes y él era uno de ellos.
Un valiente muy afortunado, además, por el entorno que tenía. Por la preocupación constante de su familia, que sufriendo la enfermedad como si la estuvieran padeciendo en carne propia, preguntaban a los médicos, insistían, esperando instrucciones sin saber qué hacer más allá de intentar que se levantara, que tuviera un orden en los horarios, que tomara bien la medicación, más allá de preguntarle si podían hacer algo después de horas de llanto. Sin juzgar, sin castigar, sólo esperando que aquello acabara, llenos de miedo.
O por esos amigos, que no lo habían abandonado cuándo su relación había pasado a ser algo más que risas, que se habían negado a etiquetarlo de loco o débil, o de cualquier otra forma que puedan usar algunos para referirse a las personas con depresión. Que simplemente contaban con él para ir al cine, a bailar, a hacer el tonto un rato, a reírse, a hacer las cosas que siempre habían hecho, a pesar de que en alguna ocasión habían tenido que volverse sin él tras ir a buscarlo, porque no tenía ganas de salir. Amigos dignos de tal nombre.

No fue rápido, ni fácil, pero poco a poco fue superando todo aquello entendiendo que con la ayuda adecuada, sólo se vence al que se rinde.

Buscando la luz

 

III

De los recuerdos volvió Sergio a dónde realmente estaba, al atasco, al cabello de Elena, a sus ojos, a su sonrisa, a su pareo… Le dijo:

— Cielo, ¿Te he dicho hoy que estás muy buena?
— Pues… hoy no. Pero puedes hacerlo si quieres — contestó ella, rompiendo a reír.

Él calló un momento. Le encantaba hacerle estas bromas, descolocarla, mientras se hacía el interesante y esperaba su reacción.

— Siempre estás igual, eres un caso ¿Puedo saber en qué estás pensando? Hace rato que no estás aquí.
— Pensaba en cómo ha cambiado todo, en lo feliz que soy contigo, en lo reconciliado que estoy con la vida… En fin, es una larga historia…
— Bueno… vamos a un sitio dónde no hay televisión, adoro tu voz y soy paciente, explicarme cosas no parece mal plan.
— Está bien. Para hacértelo más emocionante, empezaré por el final.

Entonces él, como debe hacerse cuando se va a decir algo importante, tomó aire, la miró fijamente y, tras componer la primera parte del largo relato en su cabeza, dijo:

— Ahora… ahora el gigante soy yo…

Foto de Joaquín Villaverde.

 

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Sobre la cuestión catalana

Hace muy poco, me encontraba yo comiendo en un restaurante Ateniense. Al vernos, el camarero, para hacerse el simpático y aprovechando que sabía algo de castellano, nos dijo:

¡Oh, Barcelona! qué bonito, viva Barcelona, viva Cataluña independiente. Yo lo miré y le dije: – No no, por mí no. El tipo dijo después: ¿Ah no? ¿cómo es? ¿Más o menos 50 por ciento quiere 50 no quiere? Y le contesté que sí, que más o menos creía que era así el asunto.

Para describirme un poco más, diré que soy nacido en Cataluña, hijo de almeriense y murciana que vinieron aquí hace unos 50 años en busca de algo más de prosperidad. En mi casa no se ha mamado nacionalismo alguno, ni español ni catalán y nunca nadie me ha comido la cabeza diciéndome lo que tenía que pensar sobre este asunto.

Me considero apátrida. Aprecio a Cataluña y a España, amo incluso algunos lugares pero soy consciente de que eso es así por una cuestión azarosa. De haber nacido belga o suizo, querría a esos países. La patria es para mí y en general, refugio de gente con valores pobres, prioridades desenfocadas y escaso pensar. Adorar un paisaje, un lugar o una tierra es comprensible. Algo que puedes ver todos los días o que simplemente te recuerda algún momento de gran impacto emocional en tu vida, es de apreciar. Pero amar o defender la territorialidad del suelo en base a cuestiones que no son prácticas es un error que la humanidad aún no ha sido capaz de superar. Y ya es triste, a estas alturas. Qué fácil es ser patriota en un país desarrollado.

Mi patria son mis amigos y mi familia, es también la mujer que espero o los hijos que llegarán… Ellos son los que determinan el valor de un territorio. Y lo son para mí y para todos, pero sólo algunos nos hemos dado cuenta de eso. El resto aún gasta fuerzas en defender causas que rara vez valen la pena.

Desde hace dos años, la diada de Cataluña es capaz de convocar a muchas personas pidiendo la independencia. Ciertamente ha habido una explosión secesionista en la que yo no encajo.

Fundamentalmente se puede ser independentista catalán por dos razones:

- Razones identitarias: Ésto pasa en todas partes. La historia va cambiando las cosas, y todos somos libres de elegir con qué momento quedarnos. Para mí la situación actual, estatalmente hablando, ya es correcta. No me acaba de gustar el modelo autonómico porque uno al final no sabe a quién culpar cuándo las cosas no funcionan, y no deja de ser un apaño que se hizo para tratar precisamente, las cuestiones catalana vasca y gallega, al que todos se apuntaron. Pero por resumir, ya me parece bien que Cataluña esté dentro de España. Veo un mapa con Cataluña dentro y no me causa ningún malestar.

No es el caso de los independentistas que podríamos poner en esta categoría, ellos prefieren volver a otros momentos de la historia. Pues bien, ambas posturas son respetables. Estos independentistas, los que lo han sido siempre, no cambiarán su opinión en base a la situación financiera del país. Simplemente quieren que se pueda reflejar la singularidad catalana con un estado propio.

- Razones económicas: Aquí se han sumado muchas personas últimamente y la verdad, me sorprende la facilidad con que lo han hecho. Según la Generalitat Cataluña tuvo en 2010 un déficit fiscal de 16.500 millones de euros. Según el estado… no se sabe. Algún dato hay pero cuesta encontrar información sobre este tema. Y es normal que no se pueda encontrar información en un país que tiene al parecer los mismos niveles de corrupción que Botswana.

Un país corrupto no suele ser transparente y aquí viene una de las cosas que más me inquietan. Si finalmente se hace la consulta, de la que soy partidario aunque con matices, la inmensa mayoría de las personas que vayan a votar, yo incluido, lo harán sin basarse en  ningún dato fiable.

¿Cómo es posible que casi todo el mundo tenga clara su postura sobre el tema del independentismo, más aún cuándo lo tienen claro en base a cuestiones financieras, cuándo no se puede conocer la realidad?

Si uno viaja por el resto de España se da cuenta por lo general de que las infraestructuras son mejores que las nuestras. Otras cosas son aún más claras, como cuando parecía evidente que el primer ave sería Madrid-Barcelona, y se convirtió en Madrid-Sevilla por una simple cuestión electoralista. O el servicio de cercanías de Renfe catalán, que va fatal y que enseña sus vergüenzas en cuanto se le compara con los “Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya”, 100% catalanes.

Así que datos aparte, parece que hay un problema financiero que arreglar. No me extrañaría incluso que el déficit fiscal fuese superior al que reclama la Generalitat, pero es una intuición, no puedo saberlo. Y aquí es dónde está el tema, yo no puedo saberlo porque tengo la desgracia de vivir en un país opaco, y esa no es sólo mi desgracia, si no que es también la de aquellos que están convencidos de construir un nuevo estado para solucionar las cuestiones dinerarias. Por qué ellos están seguros de conocer los datos correctos y yo no, es algo que desconozco.

Los principios de los primeros son más sólidos. Pueden estar basados en hechos históricos que como siempre, son discutibles. Pero al fin y al cabo quieren la independencia porque prefieren un momento histórico concreto, y su posición no va a cambiar.

Pero el caso del segundo grupo es distinto. Yo creo que Cataluña puede funcionar muy bien como país, de veras lo creo, así que no tengo miedos en ese sentido. Pero que crea eso no significa que no contemple la posibilidad de que en un periodo de tiempo determinado las cosas nos vayan peor y otros, con los que ahora compartimos país hayan mejorado.

Estoy en contra de la independencia desde ya pero las voluntades de aquellos que sólo quieren independizarse por cuestiones financieras pueden deshacerse como azucarillos en cuánto vengan mal dadas. Las situaciones cambian, los ciclos existen, y si algún día no somos tan prósperos no vale volver. Si nos vamos es para siempre.

Imagina un estado en el que fuera posible decidir de forma directa sobre las cuestiones que afectan nuestras vidas y del que todos fuésemos parte. Formado por ciudadanos con buena formación y con gran cultura democrática, que se sintieran insultados al tener de presidente a un tipo como Rajoy, y reaccionaran como debe hacerse ante los insultos. En un estado así, la delimitación territorial es absolutamente irrelevante. Los españoles no hemos sido capaces de construir eso por nuestra propia inutilidad y ahora hay muchos catalanes que ven en la independencia la solución a todos sus problemas.

Si las cosas siguen así, se acabará creando un estado nuevo para separarse de otro grupo de personas iguales a nosotros. Si Cataluña estuviese dentro de Irán, yo sería el primer independentista pero no es ese el caso. Las diferencias con el resto de españoles son mínimas, si es que las hay por mucho que  nos intenten convencer de lo contrario. Con unos medios de comunicación más serios y un mayor sentido crítico de todos seguramente las cosas habrían ido de otra manera.

Pero la crispación vende más diarios y en base a eso se ha ido creando en ambos lados una madeja de sentimientos negativos que algunos no sabemos cómo desliar y a otros ya les va muy bien.

Un claro ejemplo es Artur Mas, que alentado por el 11 de septiembre de 2012 decidió unirse a la causa independentista y adelantar unas elecciones a las que se presentó con estos mesiánicos carteles:

cartell-artur-mas-ciu

Creyó que era nuestro líder. Se equivocó. Y a mí que se estrelle en las elecciones me da igual, lo que me preocupa es que haga un referéndum con la pregunta equivocada.

Que no fui a la vía catalana ya debería ser evidente. Pero sí he estado en manifestaciones multitudinarias para defender otras cosas, y uno siempre se va con la sensación de que el movimiento es imparable, que los distintos poderes no van a poder frenar la voluntad de todos. Y luego lo que pasa es simplemente… nada. Bien porque mucha gente no ha ido, bien porque los que sí fuimos renunciamos a seguir luchando resulta que al final la voluntad popular no es tan popular como uno cree.

En Cataluña, no hay tanto independentismo como se piensa fuera ni como piensan muchos políticos, Mas incluido. Al menos esa es mi percepción. Y si se pregunta sólo si se quiere un nuevo estado, se cumplen mis previsiones y decidimos que no, ya no hay margen para arreglar la cuestión financiera. Los partidos que están a favor del independentismo habrán quedado deslegitimados tras el duro golpe, y los que no lo son, han buscado siempre mostrarse tan españolistas que tampoco reclamarán lo que es nuestro, si es que realmente hay algo que nos deban desde el gobierno central.

Quiero que se haga la consulta, y aquí vienen los matices, pero que sea una consulta que de verdad pueda reflejar de la mejor manera la voluntad catalana. Algo similar a lo que sigue:

a) Quiero que Cataluña sea un nuevo estado dentro de Europa

b) Quiero que Cataluña tenga un concierto económico como el del País Vasco

c) Quiero que todo siga cómo está

Y si la mayoría de las personas elige la opción a), lo respetaré y ayudaré en lo que pueda a construir un nuevo estado que valga la pena, algo parecido a lo que defendía yo antes. Soy catalán y demócrata, no voy a irme, no voy a montar numeritos, no voy a llorar simplemente porque mi opción no coincida con la de los demás.

Pero los políticos catalanes, que tanto se están llenando la boca con respetar la voluntad del pueblo, tienen que ser capaces de hacer respetar la voluntad real y más beneficiosa para el pueblo y eso pasa forzosamente por incluir en el referéndum como mínimo, unas opciones similares a mis b) y c), cosa que no se están planteando.

Si dejamos que lo hagan mal, perderé yo, perderán los míos, perderán los que son de verdad mi patria. Y no quiero que eso suceda.

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