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Resumen 2014

2014 ha sido el primer año en el que me he puesto objetivos. Algunos los he podido cumplir, otros no, pero he pensado que más que hacer balance de los objetivos sí podía ser buena idea hacer un resumen general de cómo ha ido todo. Así puede uno hacerse a la idea de cómo está yendo la vida.
Es probable que este año ya no me guste la idea y no lo haga, pero de momento, vamos a por ello:

– Empecé el año comiéndome las uvas en una piscina climatizada con buena compañía. Fue la primera vez que no empezaba el año con mi familia y … no fue una experiencia desagradable del todo ;)

– He ido dos fines de semana a hacer snowboard. La primera vez que me subí a una tabla fue en 2013. Lo pasé tan mal que le juré al señor que, si evitaba que pisara de nuevo el infierno blanco, daría toda mi fortuna a los niños de África. Pobres niños de África.

– He tenido tres problemas de aguas en casa:
El primero llegó de noche. Estaba yo tan tranquilo sentado en mi súper sofá cuando de pronto veo como empieza a caer agua a saco por el techo de la cocina. Y del techo de la cocina, a los muebles, y al mármol, al suelo, y a todas partes. Subí corriendo a avisar al vecino, bajó, miramos el problema, achiqué agua, llamé al seguro, vinieron técnicos, peritos, más técnicos, más peritos… hasta que quedó el asunto arreglado.
Mi hogar es muy humilde, feo, y no me ilusiona demasiado, pero estoy hecho a él. Sin embargo, tras descubrir que uno de los baños de mi vecino está encima de mi cocina, y que estas viviendas las ha construido un equipo de mancos retrasados, ya no me sentía demasiado en casa al cruzar la puerta.

Aún y así, un més más tarde, ya estaba bastante reconciliado con mi hogar y volvía a sentirme a gusto en casa. Fue entonces cuando a las 16 horas de un día laborable me llama el administrador de la finca y se produce la siguiente conversación:

- Administrador: ¿Pepito?
Yo: Yo mismo, dígame.
– Administrador: Soy nombreAdmin, el administrador de la finca de la comunidad.
Yo: Ajá, dime.
– Administrador: Verás, tendrías que venir, se ha inundando tu casa.
– Yo: ¿Cooooooooooooomooooooooooooooo? What do you say my friend?
– Administrador: Eso, que se ha inundado tu casa…
– Yo: Pero… ¿en serio? ¿Mucho?
– Administrador: Bastante, se ha escapado mucha agua, ha caído al párking… En cuanto nos han avisado hemos ido.
– Yo: ¿Y como sabes que es mi casa? (queriendo creer aún que no me había pasado a mí).
– Administrador: Pues porque hemos entrado al portal para cerrar la llave del agua de tu casa.
– Yo: Joooooooooooooderrrr
– Administrador: Vente y mira daños y eso, a ver como está, no te preocupes que ya lo hemos parado.
– Yo: OK

Y fui a casa, y evalué el panorama. Se había reventado el latiguillo del agua caliente del lavabo. El lavabo estaba lleno de agua caliente, el baño estaba lleno de agua caliente. Y el pasillo, y el salón… toda la casa. Un dedo de agua quedaba a pesar de todo lo que se había escapado a la calle, al portal, al parking…

Mueble baño inundado

Puertas después de inundación

Suspiré un poco, maldije otro poco… y cogí el mocho, de nuevo. Achiqué agua. Cuando a fuerza de mojar y secar la fregona tenía mi casa sin agua bajé al parking. Y seguí achicando. Cerca de las dos de la madrugada pude acabar e irme a dormir. Suspiré un poco más.

La tercera vez, de nuevo un mes más tarde, no fue un problema sólo de aguas. Fue algo más sólido. Estaba en la cocina cuando vi como en el suelo había gotas de agua marronosa. Supuse que se trataba de algún resto de suciedad que había sido arrastrado por el agua en los otros siniestros. Pero unos días después de limpiarlo… volvieron a aparecer más gotas.
Mosqueado, saqué el foco de la cocina, metí la mano e hice unas fotos por arriba al techo de PVC. Lo que vi preferiría no haberlo visto. Había otro problema que se llevaba produciendo desde hacía tiempo. Pequeñas filtraciones de sustancias que, como decía, no eran del todo líquidas. También provenientes del baño del vecino. Esta vez suspiré ya un poco más fuerte. No podía ser, otra vez peritos, técnicos, y más peritos, y más técnicos… Os ahorro las fotos.

Menos mal que los seguros se han portado. En los dos primeros siniestros elegí indemnización. Hubo cosas que arreglé yo y otras que contraté a empresas. Al final la cosa salió bien y pude ahorrar dinero, además de aprender un cojón de fontanería. Ahora te cambio llaves de paso, grifos y cosas del estilo con una facilidad que ya quisiera McGyver:


McGyver, el precursor de Bricomanía

Pero me llevó mucho tiempo. Porque no sabes y vas a la tienda y compras algo, y llegas a casa y ves que no te sirve, y vuelves a ir a la tienda… Un horror. En el tercer siniestro estaba tan débil que dejé que me lo arreglaran los reparadores del seguro. Y aún y así ya tienes que dedicar tiempo. Para cada siniestro al final tienes que atender fácilmente tres visitas de técnicos y un par de peritos. Que por supuesto te vienen a ver en días diferentes, con la logística que eso conlleva.

- Descubrí a Rubén Chase, y me gustó tanto su obra que me piqué, y traté de hacer un fotomontaje con resultados profesionales. Como además soy la ostia de macho lo hice con el GIMP. Me llevó unas 10 horas pero lo conseguí, hasta el punto que hubo gente que creyó que una ilusión óptica imposible en el mundo real, se había producido. Un poco más tarde me compré una cámara. La elegida ha sido una Nikon D3200:

Nikon D3200

Yo nunca había tenido una cámara en condiciones y esta, a pesar de ser de las sencillas, me tiene totalmente enamorado. Hace unas fotos muy dignas, os pongo algunas (las he reducido en tamaño y calidad para que no tarden en cargar. Si queréis ver maś ejemplos con más calidad, mirad en Flickr):

Foto 1 hecha con una nikon D3200

Foto 2 hecha con una nikon D3200

Foto 3 hecha con una nikon D3200

Así que ahora intento aprender fotografía, no he tenido mucho tiempo, pero en ello estamos.

– Me apunté al que ha sido mi primer torneo de bolos. Y no estuvo nada mal, lo pasé muy bien y estuve cerca de pasar a octavos, a pesar de jugar fuera de casa. En 2015 si no pasa nada repetiremos.

- He tenido dos bodas. La primera de un buen amigo. Le organicé la despedida de soltero y bueno, hay organizadores mejores. Tuve la brillante idea de ir a hacer Kayak en la Costa Brava, a finales de mayo.

El mar estaba picado, había olas que zarandeaban nuestras embarcaciones de plástico cutre. El agua fría se colaba en nuestras naves envolviéndonos los testículos, que empequeñecían hasta alcanzar tamaños poco más grandes que el de una partícula sub-atómica, al tiempo que nos hacían emitir gemiditos muy poco masculinos. El viento creador de olas también proyectaba agua sobre nuestros torsos semi-desnudos que luego secaba mientras soñábamos con tocar tierra. Ostia puta qué frío.

No hubo stripper, pero esto es correcto porque somos hombres de bien y no gañanes que se divierten emitiendo sonidos guturales en grupo mientras una mujer exhibe sus tetas operadas.
En lugar de hacer eso, después del Kayak, salimos por la noche. Y acabamos en Lloret de Mar. Aquello fue tan desagradable que casi lo habría cambiado por remar de nuevo a mar abierto. Había estado antes en Ibiza y Mallorca, por ejemplo, y nunca me había sentido extranjero en mi país, hasta esa noche. Creo que si una civilización alienígena me hubiera seleccionado para llevarme a su planeta, e interrogarme mientras me hacen una colonoscopia con sus falos no me habría sentido tan incómodo. En un local nos llegaron directamente a recomendar que no entráramos. Sólo queríamos tomar algo y hablar pero el tío de la puerta nos recomendó que no. Nos dijo textualmente:

“Si queréis pasar, pasad, pero no os lo recomiendo. Esto está lleno de ingleses, beben mucho, van todos borrachos, están fatal, tiran botellas al suelo…”.

El portero también era inglés, para que os hagáis una idea del nivel. Nos repitió el mensaje varias veces, hasta que nos persuadió del todo.

Acabamos en otro local. Aquello estaba lleno de niños borrachos de unos 19 años. Todos con camisetas verdes. Éramos los únicos capaces de hablar castellano en aquella sala… bueno qué cojones en aquella sala. Eramos seguramente los únicos capaces de hablar castellano en todo Lloret. Nos quedamos en una esquina del local, en el rincón de la gente normal, viendo la vida pasar y consumiendo rápido para acabar con aquello.

– En la segunda boda estuve en Almería, y estuve cerca de no ir ya con los billetes comprados, por unas gloriosas aventuras que viví antes. Al final aquello acabó bien.

– He estado en bodies the exibition:

bodies-ex

Lo que más me impresionó fue ver fetos de muy pocas semanas ya con forma humana. Sinceramente, no sabía que ya parecieran personitas tan pronto.

– He estado en un concierto de música clásica… ¡en la playa!

– He pasado algunos fines de semana fuera: Dos en tarragona, otro en Girona en un camping, otros dos en sendas casas rurales, y un fin de semana adicional en Lloret de mar, pero este salsero.

Encerrados en un hotel, comiendo y bailando, a Lloret se puede ir. Si no es en estas condiciones tengo claro que no pienso volver a pisarlo. Cómo vamos a recuperar Gibraltar si no somos capaces ni de clavar la bandera en un pueblito de la Costa Brava.

- Me echaron del trabajo. Coincidió con el verano así que me dediqué arduamente a rascarme la barriga. Con las dos manos. Fue tal mi empeño en la tarea que de haber tenido tres manos con las tres me la hubiera rascado. Al mes y algo de estar en el paro ya me estaba poniendo nervioso el hecho de no trabajar así que intenté hacer algo.

El proceso de buscar trabajo fue surrealista. Empecé a mirar y me apunté a una oferta, sólo a una. Tuve entrevistas en tres empresas diferentes y acabé teniendo dos ofertas firmes, buenas las dos, entre las que tuve que elegir con todo el dolor de mi corazón. Me quedan 22 meses de paro aún que espero no tener que tocar en algún tiempo. Pocos días después de empezar en el nuevo sitio añadí aptitudes en Linkedin (que tenía muerto del asco hasta ese momento), y me escribió un señor irlandés pidiendo hacer una entrevista telefónica en Inglés para un proyecto que tenía en su tierra. Pobrecillo, si llega a oír mi nivel Ana Botellesco se le quita la tontería en un momento. Naturalmente le dije que no podía ser y que “maybe in otra ocasión, one kiss for you and your family”.

– Por primera vez también, he ido a una cena de empresa y… No le he vomitado a los jefes en la cara ni nada.

– En verano, tuve un pequeño accidente haciendo deporte. Me estrellé contra unas rocas sintiendo bastante dolor en mi hemisferio derecho. Sangraba mi hombro, y mi brazo, y mi mano, y también mi cráneo desnudo, que fue la parte que sufrió más y que recibió 5 puntos de sutura.

Al día siguiente de abrirme la cabeza, remé 12 km por el Ebro. Otra vez en Kayak. Esta vez sí estuvo bien. Un paisaje precioso y un recorrido que se hacía fácil, a pesar de que al cerrar mi mano derecha para coger el remo sentía dolor, y de que al mover el remo para que el barquito avanzara, sintiera dolor también.

– Un familiar directo ha tenido problemas de salud que me han llevado a vivir aventuras que preferiría no haber vivido ni estar viviendo ahora.

– Me han dado la licencia de primera ocupación del piso. Sí, unos 6 años después, tócate los pies Manolo. Gracias, muchas gracias por decirme que puedo vivir aquí.

– Nunca me habían multado por exceso de velocidad. Hasta este año. La primera vez por ir a 110,8 km/h cuando sólo se podía ir a 100 km/h y la segunda por ir a 103 km/h en un tramo donde el máximo era de 90 km/h. En ambos casos según la multa se trata de una infracción grave, pero no te quitan puntos.

– He ido al fisio por primera vez en mi vida. Se ha confirmado lo que esperaba, podría ser cliente suyo para siempre sin ningún problema. Debo tomarme en serio lo de cuidar un poquito mi espalda.

– He vuelto a estudiar inglés. No con mucho ahínco pero bueno, ahí andamos.

– He amortizado un poco de hipoteca por primera vez.

– Ha sido el año más productivo en lo que a ganar dinero se refiere. No puedo quejarme nada en ese aspecto.

– He intentado cocinar algo más, sin mucho éxito, aunque he hecho alguna cosita digna:

DeconstruccionVermouth

hamburguesa1

Una noche vinieron a cenar unos amigos a casa. A finales de 2013 hice un mini curso de cocina en el que me enseñaron a hacer risotto. Así que me vine arriba y les preparé mi súper risotto de setas. Los cabrones se metieron con la textura de mi plato, me provocaron. Así que los reté a superarlo haciendo un concurso y recogieron el guante.

Quedé tercer clasificado. De tres participantes. Y ellos no habían hecho curso ninguno. Es difícil motivarse así. La cocina sigue sin ponérmelo fácil… pero venceré.

– He aprendido a hacer mojito. Y me quedan muy buenos. Un día, los amigos de antes y servidor pensamos en lo bueno que podría estar un mojito de higo. Y pensamos también en forrarnos con la receta, claro. Mojhigo lo llamamos, en un último arranque de creatividad suprema. Tanto hablamos del asunto que lo acabé haciendo. Estaba bueno, pero no sé por qué cojones sabía a mojito de fresa:

DSC_0006

– Le he cambiado el diseño al blog y estoy muy contento con el resultado. Desde octubre, he publicado cuatro entradas. En total, suman unas 4700 palabras. No está nada mal. El año pasado, en todo el año, publiqué sólo dos.

– Mi relato creciendo fue presentado a dos concursos literarios antes de publicarse aquí. No gané y debo decir que mi derrota fue justa. Eran premios con baja dotación económica y aún y así se presentó mucha gente y con mucho talento. Quiero seguir perseverando y presentar más textos míos a concurso.

Mi hermana ha escrito su segundo libro y ha vuelto a decirme cosas bonitas.

Y ya está, hasta aquí hemos llegado. Las cosas siempre pueden ir a peor pero ni una lágrima se me ha caído al dejar atrás el 2014.

No sé si el 2015 irá mejor, sólo espero librar alguna batalla menos, viajar y tener un poco más de tiempo para pasarlo bien, sobretodo en lo que a faldas se refiere. Este año, han pasado por aquí muy poquitas, y han venido, en su lugar, muchos fontaneros bigotudos.

Y ya os digo, que unas y otros, no huelen igual.

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